Articles

Cuestión semiexistencial

In Diario de vida on 17 enero, 2008 by santoposmoderno

Creative Commons Logo thomwatson

¿Volverás sana y salva? ¿O tendré que reemplazarte?

Articles

Todo es vanidad

In Sin categoría on 9 enero, 2008 by santoposmoderno

Dentro de una bola
Publicado bajo una licencia Creative Commons Fer..

Lo único que le faltó decir al Eclesiastés fue:

Yo soy pura vanidad.

Articles

Objetos que no existen

In Sin categoría on 18 diciembre, 2007 by santoposmoderno

Dios
Creative Commons Daquella manera

«Los objetos que no existen, no existen. Si tuviéramos que imaginarnos algo cuya existencia es inexistente, tendríamos que definirlo como algo que Dios odia. Este constituye el argumento más sólido en contra de los agnósticos. Si Dios no existiera, tendría que odiarse a sí mismo, y eso es, obviamente, un absurdo.» (p. 279)

Todo está iluminado, Jonathan Safran Foer

Articles

Shit happens

In Diario de vida on 5 diciembre, 2007 by santoposmoderno

Articles

The Burger King

In Pelando cables on 10 noviembre, 2007 by santoposmoderno

The Burger King
Publicado bajo una licencia Creative Commons kballard

El otro día, revisando el fotolog de mi amigo Mauricio, me encontré con una singular alusión a "The Burger King". Este personaje vendría a ser lo que Ronald McDonald a la cadena de comida rápida del mismo nombre, es decir, el mascott de la marca.

Una de las cosas que rápidamente notó Mauricio (y muchos otros) es el sentimiento de temor que infunde este sujeto. En sus propias palabras:

«Bueno, lo que me traumó de este Rey, es que el rostro es sumamente perturbador. Me da miedo, y mucho. Como que si te lo encuentras en la calle, lo primero que habría que hacer es correr. Es brígido, parece asesino sicópata en serie, depravado el rey no más. Así que ya les advierto, si este personaje se establece en nuestro país, estamos condenados.»

El lector podrá confirmar esta vivencia si visita alguno de los vídeos de YouTube.

Lo que es a mí, este personaje me pareció el paradigma de lo que Freud (1919) llamó «lo ominoso». Lo ominoso es, en primera instancia, algo terrorífico o siniestro. En la misma línea de lo que experimenta Mauricio. Pero no es cualquier cosa siniestra sin más. Lo ominoso, según Freud, es aquello que resulta terrorífico por su cierto aire familiaridad.

Hay dos cosas principales que llaman la atención de The Burger King:

a) Su apariencia física. "The Burger King" es cuerpo humano y cara plástica. El elemento más tenebroso de su cara es seguramente el rictus. Está vestido de monarca pero no habla. Sus gestos más característicos son: (i) levantar el dedo como diciendo: "tengo algo para ti", (ii) el gesto de levantar las manos como el ademán que acompaña a una carcajada, pero sin reírse sonoramente.

Recordemos aquí lo que nos dice Jentsch (en Freud, 1919) sobre eventos que pueden parecer ominosos:

E. Jentsch destacó como caso notable la «duda sobre si en verdad es animado un ser en apariencia vivo, y, a la inversa, si no puede tener alma cierta cosa inerte». invocando para ello la impresión que nos causan unas figuras de cera, unas muñecas o autómatas de ingeniosa construcción. […] Escribe Jentsch: «Uno de los artificios más infalibles para producir efectos ominosos en el cuento literario consiste en dejar al lector en la incertidumbre sobre si una figura determinada que tiene ante sí es una persona o un autómata, y de tal suerte, además, que esa incertidumbre no ocupe el centro de su atención, pues de lo contrario se vería llevado a indagar y aclarar al instante el problema, y, como hemos dicho, si tal hiciera desaparecería fácilmente ese particular efecto sobre el sentimiento»

b) su modus operandi, el cual consiste básicamente en: (i) aparecer en un lugar extravagante, en el que su víctima no lo esperaría; (ii) mirarlo durante unos segundos y levantar su dedo como diciendo: "tengo algo para ti"; (iii) girar levemente para sacar su regalo escondido tras él; y, en algunas ocasiones, (iv) terminar con una broma, como ejecutando aquello que su víctima más temía antes de "descubrir" que The Burger King no era malo realmente.

Respecto a esto, remito nuevamente a Freud (1919):

Es preciso conformarse con destacar los más salientes entre esos motivos de efecto ominoso […]. Helos aquí: la presencia de «dobles» en todas sus gradaciones y plasmaciones, vale decir, la aparición de personas que por su idéntico aspecto deben considerarse idénticas; el acrecentamiento de esta circunstancia por el salto de procesos anímicos de una de estas personas a la otra -lo que llamaríamos telepatía-, de suerte que una es coposeedora del saber, el sentir y el vivenciar de la otra. […]

A menudo y con facilidad se tiene un efecto ominoso cuando se borran los límites entre fantasía y realidad, cuando aparece frente a nosotros como real algo que habíamos tenido por fantástico, cuando un símbolo asume la plena operación y el significado de lo simbolizado, y cosas por el estilo.

Justamente, como The Burger King, que extrañamente parece saber cuál es el sabor que necesitan sus víctimas. De hecho: tan ominoso como él mismo, es el hecho de que todas las personas aparecen desternillándose de la risa después de comerse el sándwich.

Invito a los espectadores a conocer más a este personaje a través de sus vídeos en YouTube. (Hasta videojuego tiene.)

Articles

Thinqueen’

In Sin categoría on 4 noviembre, 2007 by santoposmoderno

Publicado bajo una licencia Creative Commons javi valdes

Después de secarse olió sus manos y se tranquilizó, pensó en que Juan Carlos no había querido ir más a bailar al Club Social los domingos a la tarde prefiriendo llevarla al cine, pensó en Celina, en sus ojos verdes, pensó en los gatos de ojos verdes, pensó en la posibilidad de hacerse amiga de un gato, amiga de una gata, sobarle el lomo, pensó en una gata vieja con sarna, cómo curarle la sarna, llevarle de comer, elegir el plato más bonito de la alacena y llenarlo de leche fresca para una gata vieja sarnosa, pensó en que la madre de Juan Carlos volviendo de la novena los saludó sin entusiasmo el domingo a la salida del cine, pensó en la muerte natural o por accidente de la esposa de Aschero, en la posibilidad de que Aschero la pidiese por esposa en segundas nupcias, en la posibilidad de casarse con Aschero y abandonarlo después de la luna de miel, en la cita que se daría con Juan Carlos en un refugio entre la nieve de Nahuel Huapi, Aschero en el tren: en bata de seda sale del retrete y se dirige por el pasillo hacia el camarote, golpea suavemente con los nudillos en la puerta, espera en vano una respuesta, abre la puerta y encuentra una carta diciendo que ella ha bajado en la estación anterior, que no la busque, mientras tanto Juan Carlos acude a la cita y llega al refugio, la encuentra con pantalones negros y pulóver negro de cuello alto, cabellera suelta rubia platinada, se abrazan, Nélida finalmente se entrega a su verdadero amor.

– M. Puig, «Boquitas pintadas»

Articles

Señor Coconut

In Diario de vida on 8 octubre, 2007 by santoposmoderno

Este sábado 6 de octubre tuve la oportunidad de asistir al show de Señor Coconut y creo que la experiencia merece un pequeño comentario.

Partamos por explicar el contexto: Varios afiches aparecieron pegados en PUC, sobre el espectáculo que daría Señor Coconut en el marco de las Semanas Culturales Alemanas 2007. Así que con Bütin se nos ocurrió revisar el sitio web para ver de qué se trataba la cosa. Para nuestra sorpresa, había un par de temas completos para oírlos on-line. Y los escuchamos. Y nos gustaron. Y decidimos comprar las entradas.


Uwe Schmidt, el cerebro tras Señor Coconut
Publicado bajo una licencia Creative Commons Bruno the Uploader

Por supuesto, empezamos a averiguar qué era esto de Señor Coconut. Y encontramos esta información: Señor Coconut partió siendo un pseudónimo de Uwe Schmidt, un DJ alemán, que en 1996 dejó Alemania y se radicó en Chile. Este individuo habría empezado a experimentar una mezcla de música del primer mundo con los ritmos e instrumentos latinos. Más tarde Señor Coconut se habría convertido en una banda "real" y hecho muy conocida a nivel internacional. Sin embargo, en Chile nadie los cachaba (o muy poca gente). Se han presentado más veces en el extranjero que en Chile (que es donde vive Uwe Schmidt).

El espectáculo fue realizado en Teatro Oriente (que es un lugar relativamente pequeño, yo diría que casi "familiar"). Desde un comienzo se planteó como algo que se hacía entre todos (o fifty-fifty). Es decir, la banda tocaba pero el público tenía que "participar" ya sea cantando, bailando, haciendo palmas, etcétera. La idea era que lo íbamos a pasar bien.

La banda se disponía de la siguiente manera (ver foto): En el centro, arriba, Uwe Schmidt. Vestido de traje blanco, su único instrumento era un notebook que ostentaba el símbolo de Apple. En todo el show, siquiera manifestó ninguna expresión emocional. Casi se podría pensar que estaba trabajando en algo "muy serio". Tampoco se movía, ni vacilaba, ni gesticulaba nada. De hecho, en un momento el animador dijo: "Aunque se ve así, lo está pasando muy bien". Parecía chiste la cuestión.


La banda en vivo (clic para agrandar)
Publicado bajo una licencia Creative Commons ed_milla

Entre los músicos había: 3 bronces (trompeta, saxo, etc), una marimba, unos timbales y el vibráfono. Este último instrumento era el más "mágico" de todos, la guinda de la torta. La animación y el canto eran responsabilidad del venezolano Argenis Brito, quien claramente demostraba dominio total del concepto.

El show duró cerca de 2 horas. Hubo buena ejecución de los temas, buena iluminación, bastante participación del público (las butacas estaban de adorno). No faltó incluso el que se sacó su porrito para amenizar la velada.

¿Qué cosa se puede decir de Señor Coconut? En tanto espectáculo: impecable. Nada que reprochar. De hecho, se disfrutó bastante. Y, de alguna u otra forma, era algo distinto. Hasta la gente que iba parecía que fuera en su mayoría "VIP".

Ahora bien, respecto al concepto de Señor Coconut, me suscitó la siguiente reflexión:

No deja de ser interesante el hecho de que este proyecto haya nacido en Chile y, sin embargo, sea más conocido afuera que aquí. Probablemente no sea la primera ni la última vez que ocurre un fenómeno como aquel, pero pienso que desde el comienzo Señor Coconut tuvo proyecciones internacionales. Probablemente se batía "allá afuera", donde había campo para su propuesta. Es decir: tenía que triunfar afuera, consolidarse en el extranjero, antes de presentarse en Chile. (Nadie es profeta en su tierra).


Argenis Brito, el corazón de la fiesta
Publicado bajo una licencia Creative Commons Bruno the Uploader

Ahora, lo curioso es que Señor Coconut es un "lugar" (según palabras de Argenis Brito) que mezcla el rock con el chachachá. Nos presenta todo tipo de ritmos latinos, muchos de los cuales podrían ser desdeñados por el común del público o no alcanzar un estatus musical elevado. Probablemente ninguno de los asistentes iría a bailar cumbias o rumbas donde se presentasen. Ni siquiera tendría ese tipo de música en sus estanterías. Pero cuando llega un díyei alemán y nos pone nuestros propios ritmos desdeñados, entonces sí nos gustan y sí los bailamos y gozamos.

Se trata nuevamente de la idea de Latinoamérica como paracultural. La producción sudamericana, hija bastardo de la cultura occidental, no logra traspasar los estándares de calidad que le impone el establishment occidental. La razón estética de Occidente solo puede asimilarla cuando es depurada, cuando pasa por el cedazo del Logos (occidental). Para que sea reconocida como arte verdadero (música digna de ser disfrutada) tiene que ser adaptada por un occidental (preferentemente europeo) y sólo a través de él nos es devuelta para que nosotros la admiremos.

La forma en que se presentaba la banda era muy decidora. La animación, por parte de Brito (y su corbata roja), era la pasión, la emoción latinoamericana, la voz que era la materia prima. Por otro lado, se encontraba Schmidt, un tipo sobrio, vestido de punta en blanco, a quien no se le movía ni un pelo. Brito acertaba cuando se refería a él como "el cerebro detrás de Señor Coconut", pues en efecto eso era Schmidt: un cerebro, el agente que aplicaba el Logos Occidental, que depuraba la materia prima y nos devolvía el producto manufacturado que podíamos consumir. Porque Latinoamérica, en su condición híbrida (para-occidental) se halla en una relación de pseudodependencia con Occidente. Se muestra incapaz de producir para su consumo. O si lo logra, el producto es siempre defectuoso o carente de "algo" que lo haga realmente valioso.

La presencia de Señor Coconut en Chile plantea estas y otras cuestiones que es importante notar. Más que un espectáculo, se trata de una forma en que se plantean las cosas aquí en Chile y en Latinoamérica. Una forma de la cual es necesario hacerse cargo. Porque algo me hace pensar que esto es una especie de juego, en el que los jugadores son otros y nosotros somos los jugados.

Escucha un tema:   Señor CoconutBeat It

Technorati tags: