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Señor Coconut

In Diario de vida on 8 octubre, 2007 by santoposmoderno

Este sábado 6 de octubre tuve la oportunidad de asistir al show de Señor Coconut y creo que la experiencia merece un pequeño comentario.

Partamos por explicar el contexto: Varios afiches aparecieron pegados en PUC, sobre el espectáculo que daría Señor Coconut en el marco de las Semanas Culturales Alemanas 2007. Así que con Bütin se nos ocurrió revisar el sitio web para ver de qué se trataba la cosa. Para nuestra sorpresa, había un par de temas completos para oírlos on-line. Y los escuchamos. Y nos gustaron. Y decidimos comprar las entradas.


Uwe Schmidt, el cerebro tras Señor Coconut
Publicado bajo una licencia Creative Commons Bruno the Uploader

Por supuesto, empezamos a averiguar qué era esto de Señor Coconut. Y encontramos esta información: Señor Coconut partió siendo un pseudónimo de Uwe Schmidt, un DJ alemán, que en 1996 dejó Alemania y se radicó en Chile. Este individuo habría empezado a experimentar una mezcla de música del primer mundo con los ritmos e instrumentos latinos. Más tarde Señor Coconut se habría convertido en una banda "real" y hecho muy conocida a nivel internacional. Sin embargo, en Chile nadie los cachaba (o muy poca gente). Se han presentado más veces en el extranjero que en Chile (que es donde vive Uwe Schmidt).

El espectáculo fue realizado en Teatro Oriente (que es un lugar relativamente pequeño, yo diría que casi "familiar"). Desde un comienzo se planteó como algo que se hacía entre todos (o fifty-fifty). Es decir, la banda tocaba pero el público tenía que "participar" ya sea cantando, bailando, haciendo palmas, etcétera. La idea era que lo íbamos a pasar bien.

La banda se disponía de la siguiente manera (ver foto): En el centro, arriba, Uwe Schmidt. Vestido de traje blanco, su único instrumento era un notebook que ostentaba el símbolo de Apple. En todo el show, siquiera manifestó ninguna expresión emocional. Casi se podría pensar que estaba trabajando en algo "muy serio". Tampoco se movía, ni vacilaba, ni gesticulaba nada. De hecho, en un momento el animador dijo: "Aunque se ve así, lo está pasando muy bien". Parecía chiste la cuestión.


La banda en vivo (clic para agrandar)
Publicado bajo una licencia Creative Commons ed_milla

Entre los músicos había: 3 bronces (trompeta, saxo, etc), una marimba, unos timbales y el vibráfono. Este último instrumento era el más "mágico" de todos, la guinda de la torta. La animación y el canto eran responsabilidad del venezolano Argenis Brito, quien claramente demostraba dominio total del concepto.

El show duró cerca de 2 horas. Hubo buena ejecución de los temas, buena iluminación, bastante participación del público (las butacas estaban de adorno). No faltó incluso el que se sacó su porrito para amenizar la velada.

¿Qué cosa se puede decir de Señor Coconut? En tanto espectáculo: impecable. Nada que reprochar. De hecho, se disfrutó bastante. Y, de alguna u otra forma, era algo distinto. Hasta la gente que iba parecía que fuera en su mayoría "VIP".

Ahora bien, respecto al concepto de Señor Coconut, me suscitó la siguiente reflexión:

No deja de ser interesante el hecho de que este proyecto haya nacido en Chile y, sin embargo, sea más conocido afuera que aquí. Probablemente no sea la primera ni la última vez que ocurre un fenómeno como aquel, pero pienso que desde el comienzo Señor Coconut tuvo proyecciones internacionales. Probablemente se batía "allá afuera", donde había campo para su propuesta. Es decir: tenía que triunfar afuera, consolidarse en el extranjero, antes de presentarse en Chile. (Nadie es profeta en su tierra).


Argenis Brito, el corazón de la fiesta
Publicado bajo una licencia Creative Commons Bruno the Uploader

Ahora, lo curioso es que Señor Coconut es un "lugar" (según palabras de Argenis Brito) que mezcla el rock con el chachachá. Nos presenta todo tipo de ritmos latinos, muchos de los cuales podrían ser desdeñados por el común del público o no alcanzar un estatus musical elevado. Probablemente ninguno de los asistentes iría a bailar cumbias o rumbas donde se presentasen. Ni siquiera tendría ese tipo de música en sus estanterías. Pero cuando llega un díyei alemán y nos pone nuestros propios ritmos desdeñados, entonces sí nos gustan y sí los bailamos y gozamos.

Se trata nuevamente de la idea de Latinoamérica como paracultural. La producción sudamericana, hija bastardo de la cultura occidental, no logra traspasar los estándares de calidad que le impone el establishment occidental. La razón estética de Occidente solo puede asimilarla cuando es depurada, cuando pasa por el cedazo del Logos (occidental). Para que sea reconocida como arte verdadero (música digna de ser disfrutada) tiene que ser adaptada por un occidental (preferentemente europeo) y sólo a través de él nos es devuelta para que nosotros la admiremos.

La forma en que se presentaba la banda era muy decidora. La animación, por parte de Brito (y su corbata roja), era la pasión, la emoción latinoamericana, la voz que era la materia prima. Por otro lado, se encontraba Schmidt, un tipo sobrio, vestido de punta en blanco, a quien no se le movía ni un pelo. Brito acertaba cuando se refería a él como "el cerebro detrás de Señor Coconut", pues en efecto eso era Schmidt: un cerebro, el agente que aplicaba el Logos Occidental, que depuraba la materia prima y nos devolvía el producto manufacturado que podíamos consumir. Porque Latinoamérica, en su condición híbrida (para-occidental) se halla en una relación de pseudodependencia con Occidente. Se muestra incapaz de producir para su consumo. O si lo logra, el producto es siempre defectuoso o carente de "algo" que lo haga realmente valioso.

La presencia de Señor Coconut en Chile plantea estas y otras cuestiones que es importante notar. Más que un espectáculo, se trata de una forma en que se plantean las cosas aquí en Chile y en Latinoamérica. Una forma de la cual es necesario hacerse cargo. Porque algo me hace pensar que esto es una especie de juego, en el que los jugadores son otros y nosotros somos los jugados.

Escucha un tema:   Señor CoconutBeat It

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3 comentarios to “Señor Coconut”

  1. EL CONCIERTO DEL AÑO!!!
     
    buena reflexión. para mi, muestra de lo rico que es el cruce cultural que permite la globalización y la ensalada de referentes que permite la posmodernidad…
     
     

  2. @Felipink:Concuerdo plenamente con tu comentario. Me alegro que menciones el aspecto porque en efecto, un fenómeno como Señor Coconut solo es posible en un contexto de posmodernidad en la que confluyen aspectos culturales heterogéneos en el marco de la industria del ocio, tal como la conocemos.Sin embargo, quiero resaltar algunos aspectos:a) Que lo que postulas no se contrapone con lo expuesto en mi entrada. Más bien es su condición previa. Precisamente porque "la posmodernidad", entonces "Señor Coconut".b) Que el fenómeno se enmarca dentro de lo señalado por varios autores respecto del movimiento que ocurre en la posmodernidad: una pseudo desconfianza a la razón Occidental, un rescate de racionalidades locales, racionalidades heterodoxas (por decirlo de alguna manera). Se inscribe en la idea del retorno del Otro marginado durante la modernidad, en el colonialismo, donde el Otro estaba relegado o sometido. Ahora, en la posmodernidad las voces de esos otros regresan. Y como dijera H. Foster, regresan "traumáticamente".c) Que en este pseudo rescate del Otro, da cuenta de un punto: es un movimiento que ocurre en el Primer Mundo. Señor Coconut es, por sobre todo, un proecto europeo. Aunque todos sus integrantes fueran latinos, basta con que la mente detrás sea un alemán, para mostrar que el interés de Señor Coconut es un proyecto posmoderno de rescate del Otro cultural (latinoamericano) sometido antaño en la representación del primermundista.

  3. Estuvo buenísimo Señor Coconut! nos felicito por haber ido, Bubi :)Encuentro que la mezcla que hizo el Dj, un champurreado de occidento-latino-oriental, fue lo máximo. Es que cuando escuché ese Cha-cha-cha electrónico en Japonés, cantado por un venezolano.. me mató!!!!!Además, la música estaba súper bien pensada. Tenía una estética súper particular, era evidente el sello de Señor Coconut. Por q hay q decir q tampoco era cumbia…Me lo bailé, aplaudí, canté, hipnoticé..en fin, me lo disfruté.Y, casi se me olvida, Bubi! Argenis Brito no andaba de corbata roja en la presentación a la que nosotros fuimos… andaba de camisa roja y corbata negra, al igual que el resto de los de la orquesta. Casi te lava la mente la foto q encontraste en internet!!Besitos, Le bütín*Ceci*

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