Articles

Excurso sobre Pequeño Carlitos

In Pelando cables on 26 mayo, 2007 by santoposmoderno

White Widow Trichomes - in full bloom
Este era el equivalente cannabinoide que quería lograr Li’l Charlie.
Foto por Lenny Montana

A Li’l Charlie se le ocurrió una vez que si escuchabas 113 veces «Natural Blues» de Moby, te volabas más brígido que si te fumabas un pito de White Widow. Estuvo un fin de semana encerrado en su casa intentando la proeza. Cuando terminó dijo que se sentía algo. El doctor confirmó que era impotente. Y Li’l Charlie busca hasta el día de hoy la melodía que le cagó la vida.

Según mi profesor de Estética el weón anda perdido. O sea, no es que lo diga con esas palabras. Ni si quiera dijo eso. Es lo que yo pienso que diría. O mejor dicho: es lo que yo diría si fuera él (o es lo que yo diría si fuera él y entendí lo que quiso decir).

Escalera de Campus Oriente
En esta escalera nunca me he topado con nadie. Menos con Paula de Solminihac

Li’l Charlie anda buscando con el paradigma equivocado. Anda buscando dentro del tema de Moby algo que le haga sentido. Y así no es la cosa. Porque la música tiene que dar cuenta no de algo externo a ella, sino de la música misma. Es una volá estética de ahora. No algo que pueda entender el común de los mortales. De hecho, sólo lo entienden unos pocos. Por ejemplo, Paula de Solminihac. Ella sí lo entiende o al menos hace como que lo entiende. Yo no sé si le creo. En realidad no sé si acaso podría creerle, dado que no la conozco. Sólo la he visto vagando por ahí, en los pasillos del Campus Oriente. Y una -una sóla vez- la vi en la Biblioteca.

Decía Castillo, el profesor de estética, que Hegel había declarado la muerte del arte. No es algo que él inventara, claro. Es algo que estaba “en el aire de su tiempo” y a él simplemente le tocó decirlo. Y la razón es que el arte en tanto manifestación primitiva del absoluto ya ha sido suplantada funcionalmente por la filosofía. Hoy por hoy, todo arte plantea un problema teórico.

Por supuesto, nada de esto lo sabía Li’l Charlie y por eso andaba perdido como andaba y sin ninguna perspectiva de volver adquirir su virilidad perdida.

Probablemente ninguna de las personas que están leyendo esto (en el supuesto que hayan llegado a este punto) sabe quién cresta es Li’l Charlie. De hecho, ni yo mismo lo sé muy bien. Le he preguntado a él quién se supone que es pero se niega a darme una respuesta inteligible. Peor que eso: desde un punto de vista científico Li’l Charlie es un completo fiasco. Al hacerle la pregunta de ¿quién eres? repetidas veces a lo largo del tiempo, nunca da una respuesta igual. La conclusión es que su confiabilidad es bajísima. Me parece que los últimos estudios apenas le dan un .67 en el coeficiente de Cronbach.


Si Li’l Charlie hubiese asistido al paseo habría conocido al Hombre Araña y a sus "spidero-jumpo"

Pero no vayan a pensar que me di por vencido desde el comienzo. El fin de semana pasado, por ejemplo, quise hacer algo por la vida de Li’l Charlie. Quise “redimirlo”, por decirlo de alguna manera. Y lo invité a un paseo en San Alfonso al que tuve la suerte de asistir. Un paseo que, por cierto, no sólo contaba con la presencia de antiguas amistades sino que además venía de regalo con gran cantidad de alimentos y bebestibles totalmente gratuitos.

Hasta hoy me pregunto si Li’l Charlie se hubiese sentido a gusto con todas esas personas ABC1. O BC1. C2 si me cuentan a mí y a Butín. Y no es algo que diga por decir. Quizás si Li’l Charlie se hubiese expuesto a esta realidad y hubiese compartido con Himmer, con los hermanos Mendoza o hubiera tratado de responder las preguntas de la niña Fuentes, quizás -y sólo quizás- Li’l Charlie hubiese develado su verdadera identidad; nos hubiera mostrado a todos quién en verdad él era, y ahora yo no estaría escribiendo esto.


Neverball es para Li’l Charlie el juego más hermoso

Pero no. Li’l Charlie tenía otras cosas más importantes que hacer. Una de ellas era jugar Neverball en el computador. Según sus propias palabras Neverball es el juego más hermoso que alguien como él ha tenido la oportunidad de jugar. Y bueno, si él lo dice yo le creo. No soy nadie para andar cuestionándolo. Además que los psiquiatras con los que me he topado y todas esas personas que se ocupan de «lo psicopatológico» aconsejan creerle a los pacientes psicóticos en sus delirios y alucinaciones. Y no lo dicen por una cuestión de principios morales nada más, ni si quiera como un punto de partida práctico. Esta gente lo valida desde una perspectiva fenomenológica. Una postura que los obliga a reconocer la realidad que el paciente experiencia. Si el paciente lo vive de esa manera, es así para él y no hay vuelta que darle.

No es que yo diga que Li’l Charlie sea un paciente psicótico. Por favor no me mal entiendan. Sólo digo que yo no soy nadie para invalidar su experiencia de Neverball. Además: si fue la razón que lo llevó a quedarse en su casa el fin de semana, en vez de enfrentarse a la situación desestructurante que implica salir un fin de semana y juntarse con personas del todo desconocidas en un lugar del todo desconocido también… en este caso, tengo que creerle. No puedo, en ningún caso, pensar que estoy frente a una forma defensiva que tuvo Li’l Charlie para manejar la gran cantidad de angustia que le movilizaba el evento. Pensar eso sería completamente aberrante. Sería como pensar que la gente no sólo le miente a otros sino además se miente a sí misma en su incapacidad de reconocer que les da angustia un evento tan trivial. Algo bastante absurdo y de lo que Li’l Charlie no merece ser parte por muchos reparos que tenga hacia él o hacia la definición de su identidad.

Pero okay, no se le puede culpar. Ya es suficiente con ser impotente. Por si fuera poco estaba a punto de funcionarle con una muchacha que le gustaba. Según él, todo estaba andando sobre rieles. El mismo fin de semana que se encerró escuchando Moby, esta jovenzuela (por no decir mujerzuela) lo llamó a su casa para hacerle una invitación. Lamentablemente para ella, Li’L Charlie había dejado órdenes expresas de que no se lo molestara durante el período en que él se exponía a este tratamiento de «apertura psíquica» (este es el concepto con el cuál él se refiere al fenómeno en cuestión y yo sólo me limito a repetirlo pero no avalo su uso debido a diferencias epistemológicas irreconciliables que tenemos). Hay que agregar que la única persona que había en la casa durante ese fin de semana era la abuela sorda y paralítica de Li’l Charlie. Para que la jovenzuela (a la que llamaremos “Eusoma”) lograra comunicarse con él tenía, de hecho, que pasar a través de 3 dificultades:

  1. que la abuela de Li’l Charlie escuchara el teléfono
  2. que la abuela de Li’l Charlie entendiera el recado
  3. que la abuela de Li’l Charlie desafiara las órdenes de su nieto y lo molestara con el mensaje

Aunque parezca increíble, Eusoma (o como se llame) logro pasar más o menos satisfactoriamente a través de los dos primeros criterios. Pero apenas hubo llegado al punto en el que la abuela de Li’l Charlie debía avisarle a éste acerca del mensaje de Eusoma, un desperfecto inusual en la silla de ruedas provocó una estruendosa caída por parte de la vieja y esta no volvió a pararse durante la próximas 27 horas, tiempo que demoró Li’l en percatarse del hecho. Afortunadamente la señora no estuvo expuesta al frío en el día-tres-horas que permaneció postrada en el suelo. De haber sido así probablemente la señora hubiera muerto de las típicas enfermedades que matan a viejos y a niños cuando se exponen a cambios de temperatura prolongados. Salvó su vida gracias a la estufa que tenía junto a la silla de ruedas la que, sin embargo, le produjo una quemadura en el brazo por la exposición prolongada en el tiempo en que estuvo tirada.

Así y todo la señora logró escribir en un papel el mensaje (o lo que ella entendió de él). Cuando Li’l Charlie leyó la inconfundible caligrafía de su abuela (caligrafía que le fue impuesta por métodos sangrientos que se utilizaban en los inicios del siglo XX), supo inmediatamente de qué se trataba: Eusoma lo invitaba a su casa porque sus padres habían salido de vacaciones.

Lo que decía el mensaje textualmente era: “Eusoma llamó”, pero Li’l Charlie tuvo la agudeza de captar el sentido profundo de la nota al interpretarlo como “Eusoma lamió” y que era una referencia inequívoca de su deseo de ofrecerle sexo oral.

Pero, en fin. Quizás la impotencia de Li’l Charlie explicaría en parte su negativa de acompañarme al paseo. Mal que mal podría estar pasando por un estado depresivo de intensidad moderada. No todos los días un joven pierde la virilidad por escuchar Moby. Si bien sabemos que Moby es vegano, eso no nos decía nada acerca de la condición sexual inherente al veganismo. Por eso, cuando leas en la calle “Elige Veganismo”, piénsalo dos veces.

2 comentarios to “Excurso sobre Pequeño Carlitos”

  1. Uu, q triste la historia de li´l Charlie. Le pasa por abrirse psíquicamente más para "adentro" q para "afuera", si es q aceptas q existe esa distinción. Osea, quizá la distinción no sea tan verdadera, pero de q es útil, es útil.Me carga q Paula de Solminihac se ufane de conocer el sentido actual del arte, esa maraña teórica q es"lo q es" y q no significa nada. Debería tener más respeto por el arte clásico. Es q es escandaloso andar usando los significantes todo el rato, o no?hablando de significantes, q onda "Eusoma" y Eusebia"? fué a propósito o un acto fallido?No puedo creer q li´l Charlie se perdió el carrete en San Alfonso, es q estuvo bien weno! házle un jjpich! pa q no sea tan pavo.Avispa li´l Charlie!!Me gustó tu texto Almorcito ;)Mhu mhú!

  2. I…already miss llou!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Mhú:d

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: