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Recuento de Brasil en tres actos

In Viajes on 27 febrero, 2006 by santoposmoderno

Acto I
– Por haber cometido acciones indebidas al interior del baño del hostal; por haberse dormido temprano en su primera noche en Río; y por haberse robado un pan del desayuno, la Prefeitura do Rio los sentencia a la Ducha Eléctrica (chuveiro elétrico).
– No, por favor… -solloza CokeStranger.
– Piedad… queremos tener familia…

«Aquí la vida no vale nada», era lo que Eugenio Cabrera les había advertido a los Strangers. Eugenio vivía hace 22 años en Río de Janeiro, estaba felizmente casado y tenía un hijo que quería ser futbolista, «igual que todos los cariocas». Eugenio no volvería a Chile por nada del mundo. Allá hay mucha opresión, en cambio en Río puedes hacer todo… si tienes plata. Mujeres, drogas, fiestas todos los días del año. Si aparece la policía simplemente los sobornas. Ellos no se ofenden; es normal aquí. Por eso hay mafias grandes. Y son peligrosas: tienen metralletas, bazucas, armas de todo tipo. «El otro día no más mataron a un tipo frente a un montón de personas. Todo el mundo lo vio. Llamaron a la policía y ellos tienen 24 horas para encontrar al asesino y que el delito sea considerado in fraganti. No lo encontraron y entonces dejaron de buscarlo. Cada día mueren 10 ó 20 personas así. ¡Es que aquí hay mucha gente! Uno más, uno menos… qué importa.»

Pero a los Strangers la vida si les importaba y no querían morir en la ducha eléctrica.

Por cierto: Eugenio Cabrera tenía un puesto en una feria artesanal en Copacabana, la playa donde tocaron los Rolling Stones. Con el dinero que ganaba, todos los años viajaba a Europa a vender sus productos. Su hijo se llama Rafael da Silva. Quizá algún día sea un jugador famoso.
Sin embargo, es posible que nos estemos adelantando a los hechos. Los Strangers cruzaron más de mil kilómetros desde Foz de Iguazú hasta Río de Janeiro. Su gran excusa era el show en vivo de los Rolling Stones. Pero a pesar de lo sencillo que suena, esta empresa tuvo serias dificultades. Al perecer, Río no quería que los Strangers llegaran a él. Según palabras de uno de los testigos: «Río se resistió hasta el último momento, pero los Strangers ganaron la batalla». Pasemos revista a algunos de los acontecimientos:

  1. La porfía de los Strangers. Generalmente cuando uno va a una ciudad suele revisar la lista de hostales que hay en el lugar. (Esa fue una de las razones por las cuales los Strangers no se quedaron en Paraguay. Aparte: era horrible). Una buena alternativa es hostelWorld.com. Según este sitio, no había espacio en ningún hostal para el día 18 de febrero (noche en que tocaba Rolling Stones). Así y todo, estos jóvenes incansables perseveraron en su espíritu aventurero y se fueron a Río. Aunque tuvieran que dormir en una favela…
  2. El pasaje salió carísimo. Desde que los Strangers lograron pagar el pasaje a Río, una niña en Oklahoma recibió un riñón nuevo y un anciano en Dublín puede ver gracias a sus nuevas córneas.
  3. El bus que se fuga. Apenas el bus hizo una parada después de partir de Foz, los Strangers tuvieron la necesidad de bajar. Lo hicieron y compraron una botella de agua en el terminal. A su regreso el bus se había esfumado. Bajón. ¡Se había escapado su oportunidad para ir a Río! (Nótese la gravedad del asunto). Afortunadamente a los cinco minutos llegó otro bus con el mismo destino y los Strangers se subieron a él en la desesperada caza del bus fugado. Estuvieron 5 horas en este otro bus (donde no había asiento) tratando de pillar al otro. Lo lograron al anochecer. Igual pasaron un susto estos niñitos y aprendieron que no había que bajarse nunca más del bus.
  4. El problema de no ver. El pensamiento de los Strangers era: si llegamos temprano a Río, buscamos un hostal y le quitamos el puesto a un gringo con cara de gil. Así que fueron a Información Turística y preguntaron por la forma más rápida de llegar a Botafogo, el barrio donde se concentraba la mayor cantidad de hostales de Río (según hostelWorld.com). Según las indicaciones debían tomar tal micro  que tomaba un atajo y bajarse cuando vieran el shopping de Botafogo. Quizás para un carioca sea fácil ver cosas en una ciudad tan rococó de vegetación como Río de Janeiro. Los Strangers nunca vieron el susodicho shopping y llegaron hasta donde terminaba el recorrido. Buena. Al final no pudieron adelantarse a los gringos con cara de giles.
  5. Con razón era caro el pasaje. Río resultó ser más caro de lo que esperaban. Donde los Strangers pagaban 50 reales por una habitación privada para dos (Foz de Iguazú), en Río pagaban 35 cada uno por una habitación compartida con otros 6 wevetas en unos camarotes que rozaban el techo. No había más opción. Los otros hostales resultaron ser más caros. ¡Más caros!

Los elevados precios tuvieron consecuencias más o menos funestas. Los Strangers no pudieron realizar todas las visitas turísticas importantes. Aunque ChocoStranger sació su deseo de conocer al Cristo Redentor en persona, las favelas y el Pão de Açúcar quedaron para otra oportunidad.

Lo realmente terrible fue el día de los Rolling Stones. En el hostal les ofrecieron cama si pagaban por adelantado. Setenta reales por adelantado. Sí, claro. Se fueron no más. A la suerte de la olla. Vagaros por todos los lugares y no consiguieron nada. Al final sólo querían que les cuidaran las mochilas esa noche. Costó harto pero en un hostal se apiadaron. Eso sí, ChocoStranger salió con una extraña sensación del lugar: habían dejado plata y pasaportes en la mochila. Era eso o llevarlos al concierto. Para apaciguar su coração (corazón) los Strangers compraron cachaça con guaraná: o sea, una especie de piscola brasileña. Ahí se les olvidaron todos los temores y pudieron disfrutar de los Rolling Stones ao vivo. Mick Jagger estaba por ahí no más con Peter Rock de viejo. Pero igual le salían los temas. Pusieron los clásicos, incluyendo el tema prostituido de "(I Can´t Get No) Satisfaction". ChocoStranger quedó feliz porque tocaron "Honky Tonk Woman". Una vez terminado el concierto los Strangers caminaron con el hambre que te deja no comer en todo el día y tomarse un litro de cachaza con guaraná. Todavía arrastraban las bolsas con botellas medio-llenas. Después de comer manjares como milho con mantequilla o un anticucho de pura grasa, los Strangers se fueron a acostar.

*** Atención padres. La siguiente información puede ser desagradable para Ustedes ***

Los Strangers fueron y se tiraron a dormir en la playa. Repito: Choco y Coke Stranger durmieron en una playa de Río de Janeiro. Cáguense de miedo. Al menos había un vendedor de pareos y les dejó uno en 10 reales para que pudieran taparse de la brisa marina. Y de los negros con cara de violadores.

Al día siguiente los Strangers se consiguieron un hostal como la gente.

Un par de días después, ambos jóvenes abandonaron la ciudad con destino a Florianóplis. El pasaje les costó el otro riñón.

Florianópolis resultó ser otra complicación para conseguir donde dormir. Se aproximaba el carnaval y te ofrecían alojamiento por muchos días. Los Strangers no sabían cuánto tiempo permanecerían ahí. Esa era la gracia del viaje. Buscaron en Internet (!) algunos camping y fueron tras uno de ellos.

Dato: Florianópolis es una isla. Hay un centro cívico-histórico y muchas playas a varios kilómetros de distancia. En el norte de la isla hay infraestructura, en el sur no. Los Strangers se fueron al norte.

El sistema de micros en Florianópolis es parecido al de Foz de Iguazú (ver entrada del 14/02 para más información). Cuando los Strangers llegaron a un segundo terminal para hacer trasbordo pasó algo inesperado: se desató una tormenta. Los Strangers sabían desde Foz que su carpa no tenía cubre-lluvia. Además todavía no sabían dónde ni cómo llegar donde querían llegar. La micro les paró a la entrada de Jurerê, la playa que habían escogido. Ahora había que esperar a que parara la lluvia y empezar a buscar…

Fin del Acto I.

Intermezzo

Las billeteras de los Strangers se abren y declaran contener 5/13 del dinero con el que partieron hace más de veinte días. (Nótese la fracción inútil). Según estudios, esta suma les permitiría realizar el viaje de vuelta a Chile sin problemas y estar ahí en exactamente una semana a partir del día en que esta entrada fue escrita. El resguardo de dinero sólo puede significar una cosa: la tarjeta de crédito de ChocoStranger fue abusada y CokeStranger está negociando su alma con el diablo.

En otro ámbito: la cámara fotográfica se alegra de volver a sus andanzas después de un período de inactividad por problemas técnicos (el gil de ChocoStranger la mojó con agua de mar). Gracias a un milagro electrónico que no podemos describir aquí, se arregló solita y ahora saca fotos iguales o mejores que antes. El único problema es que se acabaron las pilas.

 

Acto II

Estaba lloviendo brígido pero igual empezamos a buscar. Pillamos la calle donde era el supuesto camping y caminamos por ella. Estábamos a la altura del 3700 y la dirección decía 2630. Al final no eran once cuadras, pero era como un cerrito que había que subir y bajar. Con mochilas. No sé que es peor.

Llegamos y preguntamos el precio. Después de Río estábamos preparados para todo:

– Son 26 reales.
– ¡¿Por persona?!
– No, por los dos.

(Esa es la traducción de una conversación más larga hecha a través de señas y una mezcla como de ocho mil idiomas).

Al final la cosa era barata. Menos mal. Y se pagaba el día que nos fuéramos. Piola.

Hacía muchos años que yo no había estado en un camping familiar. Pero esta cuestión me impresionó. Llegamos al anti-camping. Todas las carpas con televisor, ventilador, luz de entrada. Algunas tenían hasta refrigerador y cocina. Ahí nos hizo sentido que hubiera un club de yates una cuadra antes. Jurerê resultó ser el barrio más burgués-exclusivo de la isla. El camping era pura fachada. Todas las carpas con los sendos autos con lanchas y motos de agua. A medida que se acercaba el carnaval llegaba más y más gentes. Con unas casas, digo mansiones rodantes.

Una de las cosas más buenas era que este lugar queda pegadito a la playa. El agua exquisita, tibia, el paisaje increíble. Qué más se puede pedir. Lo único penca ha sido la cuestión de los bichos que han tenido el medio festín con nosotros. Y hay otros gigantes y asquerosos que hacen un ruido heavy y recibieron el apelativo de chopper (imagínense).

El día del carnaval (o sea, ayer) fuimos al centro y vivimos la real experiencia del carnaval. Con los carros alegóricos, el desfile de mulatas y toda la tontera. Duró hasta las 5 AM y después nos fuimos en un bus hasta Canasvieiras que es la playa que queda al lado de Jurerê que es mucho más turística (= muchos argentinos) pero menos exclusiva. Y caminamos hasta el camping y dormimos toda la mañana sólo para despertarnos y volver a Canasvieiras para almorzar en un buffet. Así son las cosas por acá, no hay nada que hacerle…

Fin del Acto II.

Acto III

ChocoStranger se levanta de la carpa donde dormía y deja a su compañera seguir descansando. Sale a dar una vuelta y nota que el cielo está un poco inquieto. Camina sin rumbo y entra a una iglesia. Dentro, el cura habla con tanta pasión de Cristo como si fuera pastor evangélico. En Brasil eso no sería nada de extraño. Pero éste era católico.

ChocoStranger piensa un momento: si un pastor evangélico puede convencer a tantas personas teniendo un pasado como taxista o carabinero, ChocoStranger podría hacer algo mejor con un poco de labia. Además su mamá estaba un poco preocupada por su paradero y él había estado estancado en un camping hace muchos días. Entonces decide hacer su jugada maestra y hacer creer a todos algo que parezca un poquitito convincente… y escribe:

"- Por haber cometido acciones indebidas al interior del baño del hostal; por haberse dormido temprano…"

Fin del Acto III.

Tags: rio de janeiro, florianopolis

3 comentarios to “Recuento de Brasil en tres actos”

  1. Wena Javierín!, qué bueno saber de uds. y que lo estén pasando chancho chancho.
    Yo llegué ayer a Stgo y me metí a tu blog. Debo confesar que igual me preocupé un poco pq se notaba que actualizabas seguido tus entradas y hace una semana que no pasaba nada de nada, pero ahora lo entiendo todo, jeje.
     
    Qué locura y qué genial lo vivido a la vez… Rolling Stones, Carnaval, Camping 5 estrellas. Yo viví algo parecido a lo que tu viviste en Río la noche de los Rolling Stones, pero en Tocopilla (¿?) : buscar un lugar barato donde nos guardaran la mochila, dar vueltas por la ciudad y dormir en la plaza de Armas de Tocopilla. Bueno, ahí está la similitud, pq no veo ninguna más, jaja… ¡ah!, sí. Tocopilla tb tiene mar =D, pero ahí no se podía dormir en la playa, ya que está lleno de industrias y refinerías.
     
    Bueno Javierín, espero que lo sigan pasando súper bien en lo que les queda del viaje. Aprovéchenlo al máximo y nos vemos a la vuelta. Un abrazo enorme a los dos, chau!

  2. Tan bacanes tus fotos!
    (igual sustito con la cámara, uff!)

  3. Javier: eres bien patudo mira que en misa recien te acordaste de tu sufrida madre!! pero por lo menos fuiste a misa que nunca esta mal para tu espiritu.
    Le envie un correo a Mary avisandole tu llegada en cualquier momento. te re-enviare un correo de elias en donde va el celular de mary ya que lo cambio al que yo tenía.
    Por esas cosas del destino, tienes una vaga idea de tu regreso????
    Hoy es el ultimo dia de febrero por lo que el verano llego a su fin.
    Besos miles , cariñitos y muchos arrumacos de tu mama que te quiere y extraña mucho y que te espera en la misma pieza que dejaste hecha un asco jajajajaaj
     
    Saludos y cariñitos a la Ceci y que todos les siga saliendo bien!!!!
    deine mutti !!!

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