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El egoflog

In Psicología on 24 enero, 2006 by santoposmoderno

A Mario que me inoculó el tema aquel día en el Parque Intercomunal,
A Ceci que me ayudó a desarrollar las ideas principales
Y a todas las pati_top que sirvieron como material para este trabajo.

Resumen
Egoflog es un término que describe el uso extremadamente autorreferencial que le dan ciertos usuarios a sus fotologs. Si bien es una conducta que parece indicar la presencia de un narcisismo común, existen ciertos datos que apuntan a que la acción compulsiva de los egofloggers (propietarios de egoflogs) no es una actividad voluntaria. Su comportamiento más bien se relaciona con aquellos realizados por el bebé en sus primeros meses de vida y que es descrito por Lacan como el estadio del espejo. Posiblemente el egoflogger posee motivos que son análogos a los del pequeño infante durante esta época de la vida. Este estudio intenta develar tales motivos y echar alguna luz sobre el creciente fenómeno de los egoflogs.

Palabras clave: egoflog, egolog, fotolog

El egoflog

Egoflog es la abreviación de dos palabras: ego y flog. La primera palabra proviene del latín ego que significa yo. La segunda palabra flog es la abreviatura de fotolog que describe el uso que se le da a ciertos sitios web y que se caracteriza por la publicación de imágenes y fotografías. Utilizaremos el término egoflog para describir el fenómeno autorreferencial de los fotolog. Esto es, con egoflog apuntaremos principalmente a aquellos fotologs cuyo contenido principal sean fotografías del mismo propietario (egoflogger). Por supuesto, esta es una definición prematura pues existen muchos fotologs que calzan con la definición pero no serán objeto de nuestro análisis. Por ahora podemos anticipar que los egoflogs rara vez persiguen fines estéticos sino más bien demostrativos.

Características
Para delimitar nuestro campo de estudio precisaremos ciertas características que suelen compartir los egoflogs.

  1. el username. Generalmente usan diminutivos del nombre y/o algún sufijo. Este sufijo puede ser una palabra en inglés o en castellano que denote cierto "estilo". Ejemplos: cote_star, gabyta_chik, pili4ever, nicox.
  2. la edad del egoflogger. Nos hayamos casi en el cien por ciento de los casos con un adolescente o teenager. De promedio entre 13 y 17 años.
  3. las fotos. Como ya habíamos mencionado, en su mayoría son imágenes del mismo usuario. Pero más allá de su contenido artístico nos enfrentamos a fotos donde el sujeto demuestra lindas poses, con su singular vestimenta (o sin ella), frente al espejo, etcétera. En ocasiones sale junto a sus amigos (de atributos similares). Rara vez conocemos a la familia del usuario a menos que estén dentro del círculo de amigos (ejemplo: primos, hermanos).
  4. el texto. La foto suele venir acompañada de un texto, en cuyas palabras (si es que pueden llamarse así) descubrimos una máxima condensación. Así palabras como "mucho" son "mxo" o "todos", "to2". También encontramos un uso fonético de la escritura, en especial la abuso de la letra k. Términos de uso recurrente son: "krrt" (carrete, fiesta juvenil), "t kero mxo" (te quiero mucho, manifestación de afecto), etcétera. Estos textos además suelen carecer de algún tipo de puntuación que los haga inteligibles.
    Otras veces encontramos que el usuario ha adjuntado como texto la letra de una canción. Con esto, el propietario del egoflog quiere demostrar sentimientos especiales.
  5. los comentarios de la foto. En su mayoría provenientes de amigos y con un alto contenido lisonjero. Así nos hayamos con palabras como "rikaaaaaa" (linda, sexy) o "washooooon" (lindo, sexy). En general, no suele haber tema de conversación sino sólo saludos. Entre los temas que se llega a encontrar están: carrete (fiestas), cobro de sentimientos ("no m hai yamao desgracia tngo el mdio krrt si keri no+"), entre otros.

Estas características si bien no son exclusivas al menos sirven para distinguir el panorama que existe alrededor de los egoflogs.

Análisis
Hemos visto que los egoflogs se caracterizan por varias cosas. Sin embargo, su característica principal (y es de donde reciben su nombre) es la sobreexposición de fotografías donde el protagonista es el mismo egoflogger. Creemos que la gran cantidad de ejemplos que se asocian con este fenómeno sugieren que no se trata de una mera casualidad. Más bien, el egoflog representa una realidad patente en nuestra sociedad anclada a cierto grupo etáreo.

Tal vez la primera pregunta que nos surge al respecto es: ¿por qué? ¿Por qué hay gente que se empeña en mostrar fotos de sí misma y sólo de sí misma? Una respuesta prematura podría indicar la presencia de algún grado de egolatría o narcisismo. De hecho, muchos estudios sociológicos así lo confirman: la sociedad posmoderna es una sociedad en principio narcisista (Lipovetsky, 1986). Sin embargo, esta conclusión pudiera ser demasiado apresurada para nuestros propósitos. La sociología nos ha demostrado que las masas con frecuencia no reflejan las características individuales. La práctica lo confirma: conclusiones en un nivel de análisis no necesariamente se aplican en un nivel inferior. De hecho, es muy probable que en el análisis individual de los egofloggers encontremos características de personalidad tan diversas entre sí que se haga imposible afirmar la existencia de un "narcisismo" común. Yendo más allá, sugerimos que la conducta de estos egofloggers ni siquiera responde a un acto realmente voluntario. La pregunta que nosotros creemos pertinente hacer es: ¿saben realmente los egofloggers por qué suben compulsivamente fotos de ellos mismos?

Ya desde los tiempos del psicoanálisis hasta los actuales descubrimientos en neurociencia (por ejemplo, Gazzaniga, 1998), la psicología ha sugerido que muchos de nuestros actos no obedecen al llamado libre albedrío, sino que responden a algún tipo de necesidad o motivo ocultos incluso para nuestra propia conciencia. Especialmente nos vemos inclinados a apoyar una idea así, cuando el sujeto de estudio muestra patrones compulsivos de conducta y/o en contra de su propia voluntad. En la literatura abundan descripciones de este tipo y las suponemos conocidas por el lector (o al menos gentilmente concedidas a nuestro favor). Por esto, nuestra suposición fundamental es que para el propietario de un egoflog existen razones profundas por las que realiza su compulsiva exhibición de fotos autorreferentes, razones que incluso él mismo desconoce. El propósito de este estudio es definir tales razones.

Para el ulterior análisis me basaré principalmente en la línea de trabajo psicoanalítica y particularmente en el trabajo de Lacan "Le stade du miroir comme formateur de la fonction du Je telle qu’elle nous est révélée dans l’expérience psychanalytique" (1949). [Para los no familiarizados con los estudios psicoanalíticos sugiero no dejarse llevar por los prejuicios de carácter cientificista (positivista) y atender principalmente al alcance comprensivo de la teoría].

Entre los seis y dieciocho meses de vida tiene cabida un fenómeno muy especial que la especie humana sólo comparte con algunos simios. La maduración de ciertas áreas cerebrales permite al pequeño niño reconocer su propia imagen en el espejo. Se reconoce este hecho como la prueba de autoconciencia que tienen sólo algunas especies de primates superiores, entre los que se encuentra el ser humano. Pero vemos que este fenómeno no está exento de ciertas peculiaridades que vale la pena señalar. Ocurre que el bebé se ve expuesto a una imagen que lo muestra en cierta posición (digamos, de frente). Entonces el bebé se identifica con esta imagen unificada de sí, una imagen que no puede aparecer sino como una Gestalt, una forma completa. ¿Pero qué sucede con su espalda, con las partes de su cuerpo a las que el espejo "no tiene acceso"? En este proceso de identificación ocurre la situación muy particular de que el niño se identifica con una imagen que, en principio, es otra cosa. Pongámoslo en palabras sencillas: pensar "ese soy yo" oculta una gran trampa y es que, en efecto, la imagen del espejo no es uno mismo. La verdad es que "este soy yo y esa es mi imagen".

La susceptibilidad con que esta trampa se cuela en nuestra mente está muy bien descrita por la anécdota del indígena que se enfrenta a una foto de sí mismo y piensa que le han robado el alma. ¡Con qué facilidad el ser humano piensa que la imagen de uno mismo es uno mismo! Y esta fantasía es el primer paso de la alienación de la persona: creer que este yo es otro (la imagen del espejo) produce una separación al interior de uno mismo que más tarde podemos relacionar con el fenómeno descrito al comienzo de este análisis: hay cosas que hacemos y no queremos (o queremos y no hacemos) que se asocian con esta primera alienación del individuo en un yo que se identifica con algo que no es yo.

Vamos por paso. ¿Qué es lo que se opone a esta imagen unificada que el bebé obtiene de sí mismo frente al espejo? ¿Qué terrible verdad esconde que el individuo quiere desconocer? Nos encontramos con un bebé que a su edad tiene un deficiente control motriz, difícilmente logra levantarse por sí mismo o siquiera caminar. La percepción que este infante pudiera tener de su propio cuerpo es la de un cuerpo fragmentado, que todavía le es ajeno y de difícil manipulación. ¿No es acaso un panorama muy inferior a esta imagen triunfal de un cuerpo unificado que nos entrega el espejo? La terrible verdad que esconde la identificación con la imagen es que en verdad no somos una Gestalt, una forma completa. Por dentro aún nos sentimos fragmentados, ajenos, y, sin embargo, cuando nos encontramos frente al espejo reconocemos jubilosos nuestra propia unidad y coherencia. La posibilidad de decir: este soy yo, estos son mis límites, aquí es donde comienzo y donde termino, etcétera. En primera instancia, el bebé se enfrenta a un yo-ideal y se identifica con una imagen que posee características que aún no le pertenecen.

Hay que prevenir al lector de que el estadio del espejo es una fase por la que todo individuo pasa en este momento de la vida. Y esta alienación a la que el sujeto se ve enfrenado y que, en suma, es la formadora del yo corresponde a un proceso de carácter universal. De hecho este paso es necesario, pues como afirma Lacan (1949): “La función del estadio del espejo se nos revela entonces como un caso particular de la función de la imago, que es establecer, una relación del organismo con su realidad o, como se ha dicho, Innenwelt con el Umwelt”.

Ahora bien, ¿cómo interpretar el fenómeno de egoflog? Por una parte creemos que el egoflogger repite compulsivamente este estadio primordial en una actitud homóloga. Cuando el egoflogger se empecina en subir imágenes de sí mismo no hace más que decir: “Este soy yo, este soy yo, este soy yo…”. Pero a estas alturas de la vida ya no podemos engañarnos. No nos parece en absoluto una sutileza lingüística afirmar que esas fotos que el egoflogger exhibe no son él mismo: son imágenes de él (o de una parte de su cuerpo). El egoflogger está sumido en el engaño que vivió el bebé y está continuamente tratando de identificarse con una imagen que es otro. Incluso incapaz de expresar sus propios sentimientos adjunta letras de canciones que describen su propio sentir. Así identifica sus sentimientos con los sentimientos de otro. ¿Esconde el egoflogger –al igual que el bebé– un sentimiento de fragmentación y de enajenación? Tal vez es eso lo que nos demuestran sus textos llenos de palabras fragmentadas e incompletas. La ausencia de reglas de puntuación que describe la incapacidad de manipular los propios fragmentos que percibe de sí mismo. El egoflogger está inconscientemente intentando hacer suya la imagen unificada y reconocida por el resto. El egoflogger quiere ser la “rikaaaa” o el “washoooon” de la foto, que es lo que finalmente le da unidad e identidad a sí mismo.

Es comúnmente reconocido que una persona no sólo está compuesta por sus atributos físicos o pertenencias materiales. Gran parte de la persona la conforman sus creencias, valores, pensamientos y sentimientos. ¿Por qué el egoflogger nunca nos muestra su propio mundo, la forma en qué ve las cosas, la forma en que siente o piensa? ¿Es que en su mundo no hay nada más que ver aparte de sí mismo? ¿Dónde está todo lo demás que también conforma a esta persona? Posiblemente el egoflogger no elige mostrarse a sí mismo y dejar de lado todo lo demás. Quizás el egoflogger está incapacitado de mostrar un mundo que siente como fragmentado (y que se demuestra en su ininteligible forma de expresarse por escrito). Sus más terribles ansias son las de identificarse con esa imagen que es reconocida como unificada (y catalogada por sus pares con aduladores calificativos) y sentirse de una vez como un sí-mismo.

Anexo: Otras consideraciones
Las conclusiones a las que hemos llegado no son nada alentadoras. Nos dicen que existe un segmento de la sociedad que atraviesa por algunos problemas que se remontan a su propia constitución como persona. Ahora bien, es un hecho que el egoflog es una práctica muy difundida en el medio, mas el hecho de que se concentre en cierto grupo etáreo nos puede dar pistas acerca de la magnitud de la cuestión.

Podemos pensar con Erikson (1950) que estamos frente a un grupo de individuos que se encuentran en la adolescencia. Este grupo debe resolver la crisis propia de esta etapa que es la de “Identidad v/s Confusión de rol”. Si bien algunos individuos apuntan hacia el logro de la identidad hay otros que se desvían peligrosamente hacia el extremo contrario. Los egofloggers debieran de inquietarse cuando su actitud se mantiene y ellos se acercan a la edad en la que deben dejar de ser adolescentes. Un egoflogger con más de 18 años debiera pensar seriamente en hacerse un análisis personal y preguntarse a sí mismo: ¿qué tipo de cosas me gusta hacer? ¿Qué edad tienen mis amigos? ¿Cuáles son mis intereses? ¿Hay temas pendientes en mi vida? ¿Me considero un adolescente aún?

En última instancia, el egoflog no es signo de un desajuste psicológico. Sin embargo, en ciertas condiciones pudiera aparecer como una señal de alerta e indicar que el desarrollo psicosocial del individuo está tomando un mal camino.

Bibliografía
Erikson, E. (1950). Infancia y sociedad. Buenos Aires: Paidós.
Gazzaniga, M. S. (1998). El pasado de la mente. California: California University Press.
Lacan, J. (1949). "El estadio del espejo como formación del yo tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica". En Escritos I. México: Siglo XXI.
Lipovetsky, G. (1986). La era del vacío. Barcelona: Anagrama.

12 comentarios to “El egoflog”

  1. Jajajajaja, que me reí con las características de los egoflog!!! Sobretodo con eso de los comentarios de la foto X’D. Y con eso de las canciones, no te puedo negar que me sentí algo identificada, ya que hubo un par de días que me dio por subir letras, jaja… ("incapaz de expresar sus propios sentimientos […]" ¿incapacidad de expresar los propios sentimientos?, ¿elección de no hacerlo?, ¿’anda apurado’ y no quiere escribir?, ¿no anda apurado y simplemente no quiere escribir otra cosa?, ¿mensaje interno?, ¿le gusta la canción?, jajaja. Un mundo de posibilidades).Me parece interesante tu análisis.¿Ese libro de Gazzaniga es el que te dieron por el concurso de la "Escuela en 100 palabras"?Me alegro de que te sientas mejor pu, Javierín. Es una lata estar enfermo en vacaciones. Pásalo bien!! ;)Un abrazo, chauuu

  2. Está interesante el texto debo reconocer. Igual tu polola es como las minas que describes en el texto. Tengo ‘amiguis’ de ese "estilo" también. Como ya sabrás.

  3. un saludo, Santo Post-moderno, compadre.Salud ! ! ! y a pasarlo muy bien.

  4. D. says:freutmichy viel spass!!

  5. Herr Prof. Dr. Acugna:Auf unsere Lesung von Ihre Bericht haben wir gedacht, daß fast alle Menschen sich mit dieser Beschreibung identifiziert würden. Also müßen wir als Zusammenhang Ihnen sagen: deine Scheße sucks!!Jejeje.. Me reí mucho con tu "paper". La comunidad internacional, y sobre todo la comunidad egofloggera, habrán de disfrutarlo. Me lograste sacar varias carcajadas que estos lipsios impíos (son todos protestantes, cuando no ateos!) no comprenden y me miran con cara de "sudaca loco".Siga escribiendo como escribe y ojalá que le dure hasta que empiece a publicar en serio ;)Grüßen aus LeipzigCR

  6. Tal vez si se fotografian enteros se daran cuenta de que ESE SOY YO es otro. y que ser washon o washona ya está pasado de moda.

  7. jaja si y como se elimina? ¬¬

  8. COÑOP KIERO ELIMINAR EL EGOFLOG

  9. oye como puedo dar de baja el egoflog!!… xk esta del navo jajajajajjaja en fin si sabes me lo haces saber okz zaludoz

  10. COMO ELIMNO EL EGOFLOG OBIOO MIOO ESTA HORRIBLE APENAS ME LO ISE Y LO QIERO ELIMINAR YAAA ME URGEEEEE!!!;|

  11. -WAAAA, ESTA BIEN LEENTOO >.<

  12. quiero borrar mi egoflog porke esta muyy feo no me gusto porfa mandenme como se borra grasias

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