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Sobre otra pista de Yom Kipur

In Diario de vida on 11 noviembre, 2005 by santoposmoderno

A Ceci.

Jellicle cats are queen of the nights
Singing at astronomical heights
Handling pieces from the ‘Messiah’
Hallelujah, angelical Choir

«Jellicle Songs for Jellicle Cats» – Andrew Lloyd Webber

Esta vez caminé como veinte minutos desde mi casa. Ya no hacía frío sino todo lo contrario. La primavera había llegado vestida de verano o qué sé yo. Pero como dicen: «maldita primavera». Qué más se podía esperar de ella.

Me metí por una puerta lateral hacia una galería de Huérfanos. A esta hora estaban cerradas las galerías pero no las entradas a los departamentos que están sobre ellas. Es un hecho poco conocido: en el centro no sólo hay oficinas. También hay viviendas. Y están escondidas a vista de todo el mundo sobre las galerías que a diario visitan cientos, digo, miles de personas.

Ding dong.

Espero impaciente. Cuando abra la puerta sabré si mi búsqueda ha finalizado. Y cuando salga de este edificio sabré si mi caminata tuvo sentido.

– ¿Qué haces? –me preguntó
– ¿En la vida?
– Sí.

Pensé unos instantes.

– Estudio psicología –le dije.
– ¿Qué es eso?

Pensé por un momento que Yom Kipur era una especie de Principito. Una entidad pseudo-extra-terrestre completamente desconectada del mundo pero conectada con el cosmos. Ahí me acordé que yo nunca había leído El Principito, así que deseché mi analogía.

– Psicología es una palabra que se descompone en dos: psiqué y logos –le expliqué–. Ambas son palabras griegas; psiqué es alma y logos… bueno, logos es como mil cosas, pero se lo ha traducido comúnmente como "el estudio de". Aunque últimamente he considerado su acepción de "discurso".
– ¿Entonces estudias el alma?
– No precisamente –le dije–. Aunque, en realidad, podría ser. Pero depende del enfoque. Porque los gringos definen psicología como el estudio de la conducta.

Cuando dije eso me dieron náuseas pasajeras.

– Hay varias tesis diferentes acerca de la naturaleza u objeto de estudio de la psicología –continué–. Pero a mí entender, toda posición psicológica en el ámbito de la ciencia es, también y al mismo tiempo, necesariamente, una toma de postura implícita o explícita a favor o en contra de Freud.

Aquí se lee complicado. Créanme que fue más complicado decirlo. Estuve no sé cuántas semanas tratando de aprenderme mi tesis. No me la aprendí así de complicada por gil, sino porque sonaba más académica.

Se abrió la puerta. Y supe que mi búsqueda debía continuar. No era Yom Kipur. Era alguien diferente.

– ¿Eres el Santo Posmoderno?
– Eh, sí –respondí un poco anonadado porque supiera mi identidad virtual.
– Yo soy Jelly C. Jelly para los amigos. Pero, por favor, pasa.

Entré al departamento de Jelly. Me dijo que lo siguiera. En el momento, no supe si era hombre o mujer. Pero por sus caderas supuse que era mujer. Aunque bien podía ser otra cosa. Ante la duda lo traté como hombre.

Caminamos hacia un living. Jelly venía vestido de mezclilla con un gran bolsillo por detrás. Mientras lo seguía tenía que aguantarme las ganas de meter mi mano en ese bolsillo tan sugerente.

Jelly se sentó en un sillón y me quedé impresionado. Jelly tenía la capacidad de sentarse completamente, a diferencia de todo el mundo que cuando se sienta sólo se sienta con la parte de abajo. Es una cuestión difícil de explicar por aquí, pero si conocieran a Jelly lo entenderían.

Jelly se acomodó un poco dificultoso.

– ¿Te pasa algo? –le pregunté.

Sí, le pasaba algo. Pero nada del otro mundo. Sólo se había enterrado la punta de una reja cuando trataba de saltarla.

¿Para qué querría Jelly saltar una reja? ¿Será acaso que Jelly es una especie de Yom Kipur? Quizás Jelly se aparece por las noches en las ventanas de la gente y entra en sus habitaciones para hablar cosas extrañas. (Okay, suficiente. Demasiado fantasioso. Parece que esa semana no había visto nada de televisión. Eso explicaba mi superávit de creatividad).

Jelly se veía tan dulce y tan blandito que hubiese querido abrazarlo. O al menos usarlo como almohada. Mmm. Me imaginaba cómo mi cabeza se hundiría en su blandeza general.

Le pregunté si vivía solo. Y me dijo que no, que vivía con su pareja Jelly J. No quise preguntar si Jelly J. era hombre o mujer. O si era medio indefinido como el Jelly que tenía delante de los ojos. Quizás eran una pareja homosexual. A decir el lugar por donde vivían, quizás se trataba de una pareja medio-artística, medio-drogadicta, medio-sexual al más puro estilo Almodóvar. Pero antes de empezar a acordarme de esas imágenes medias traumáticas, preferí pensar en otra cosa.

Jelly comenzó a hablarme de muchas cosas y terminó hablándome de mujeres.

– ¿Puedo morderte un cachete? –lo interrumpí.

Y vino un silencio extraño. Miré con los ojos en otra dirección y puse una mueca extraña. Obviamente si me hubiera quedado serio, hubiera pasado por alguna clase de pervertido.

– Creo que es hora de irte, Santo Posmoderno.

Era segunda vez que me llamaba así. Y sí, tenía razón. Tenía que volver a mi casa, a dormir o algo por el estilo.

Caminé de regreso en las calles desiertas del centro. Pensaba en si habría metido la pata o no. Porque cuando le dije que me gustaba su departamento no hizo mayor comentarios. Y se despidió demasiado diplomáticamente.

Quizás la visita valió la pena. Pero aún no podía saberlo.

Entré a mi casa haciendo el menor ruido posible. La ventana de mi pieza estaba abierta y pensé que quizá Yom Kipur había venido en mi ausencia. Pero no. Yom Kipur no viene hace demasiado tiempo. Por eso es que estoy en su búsqueda.

No supe si cerrar la ventana o no. Mi pieza era un horno. Quizás Yom Kipur se fue a lugares menos cálidos. Quizás volvería el próximo invierno. No sé. Me acosté no más. Y puse mi cabeza sobre la almohada. Que era blanda, pero no tanto como Jelly.

Entonces decidí que mi visita sí había tenido sentido.

3 comentarios to “Sobre otra pista de Yom Kipur”

  1. HAHAHAHAHHAHAHAHAHHAA!!!!!q wena !!asi q asì fue como conociste a Jelly C. q bkn q los Jellys tengan depto en el centro. podrìamos ir a visitarlos un dia, o ir una noche a bolsearles cama. Y podrìamos dormir apoyados en ellos XDmmmm… alomejor jelly salto una reja porq se arrancò de la carcel, o quizas porq lo iban persiguiendo unos perros y tuvo q saltarla, o porque le gusta hacer equilibrio-sobre-rejas y se cayó. O màs simple: alomejor se le quedaron las llaves del depto y tuvo q saltar la reja :Pq chistoso eso de la pareja "medio-artística, medio-drogadicta, medio-sexual al más puro estilo Almodóvar" jaja. gracias por dedicarme tu cuento, my marvelous Stranger!te amo infinito plus!c ya mas ratobesos besosbesos!!!!!:X

  2. Yom Kipur: si lees esto, porfa háblale de nuevo a Jiviir, o por lo menos no le des la espalda, pa q te pueda llevar a la U y conocerte….Jiviir: y si fii Yim Kipir qiiin nis dii niistris sipir pidiris????, aunque no creo, xq no se llamaría así….ti kiri….kiti piz

  3. Qué pasa… Llorando por mi Federica…

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