Articles

Ni Starbucks ni con piernas

In Diario de vida on 12 agosto, 2005 by santoposmoderno

– Si tú fueras holográfica y yo fuera holográfico,
¿mi amor por ti sería holográfico?
– Supongo.
– No po. Mi amor por ti siempre es real.

(Agosto 2, 2005)

– Hola, ¿cómo estás? –le dijo mi amigo.

La mesera le contestó con una sonrisa.

– Me traes un fiordilatte para el amigo y uno árabe para mí. ¿Te parece? –me preguntó. Yo le asentí.

La mesera anotó y se fue graciosamente.

– ¿Y cómo te quedó el ojo, viejo?
– ¿Por la mesera tú dices?
– Es muy de tu estilo y no puedes negarlo –me dijo–. Se llama Nina y es brasileña. No tendrá mucha delantera, pero tiene buen porte, pelo negro, ojos verdes y ese culito… ¡Dios mío! Es como la Pops de Mekano.
– O como Angélica –le dije.
– ¿Cuál Angélica?
– La de Ciudad de Dios. La mina que le gustaba al protagonista. Se suponía que era la única mina que fumaba weed  y además daba la pasada.
– ¡Ah, de veras! Media mina. En todo caso, el sueño de todo weón debe ser follar con su mina, después fumarse un pito, después follar con su mina, después fumarse un pito, después follar… Y me acuerdo que al final se la agarraba otro weón. Uno que se parecía a un weón de Mars Volta.
– Bené.
– ¡Ese weón! Que era amigo del Zé Pequeno. Ja, ja.

De pronto irrumpe Nina con los dos cafés.

– Un macchiatto fiordilatte para el señor y otro árabe para usted.
– Gracias, Nina –le respondió mi amigo.

Ahí se fue la mesera moviendo la colita.

– ¿Cachaste como te miró?
– Eh, ¿no? –le respondí.
– Tú tenís una weá con las minas, viejo. Porque sin ser ningún adonis, siempre hai tenido tus fans por ahí.
– No pasa, loko.
– Obvio que no con todas po. Pero hay un perfil de minas a las que le produces algo. O más de uno en realidad. ¿Te acordái de la bitch en el colegio?
– No me recuerdes, por favor –le pedí–. De seguir con ella ahora seguramente tendría sífilis.
– Pero esta brasileña, viejo. Te juro que si te levantas al baño no sales de ahí dentro. Por último yo te presto camisinha.
– No, loko, no puedo. Ahora estoy comprometido.
– ¡Guaa! ¿Y eso de cuándo? No me habíai contado. Menos mal en todo caso. Por fin terminaste con tu parada del sin-compromiso. Yo ya me cachaba que teníai el brígido problema de concebir las relaciones. No teníai ese registro en tu cabeza.
– ¿A ver? –le pregunté tan ansioso como siempre que alguien me habla de mí–. ¿Cómo es eso?
– P’ta, viejo. Era cosa de leer tus textos. Tu concepto de relación era muy extraño. Como que en verdad nunca habían relaciones. Siempre eran dos individuos que estaban unidos por algún interés en común. Siempre un vicio: sexo, alcohol o drogas. Pero nunca se relacionaban en términos reales, de personas.
– Qué brígido lo que me estái diciendo. Pero igual raro, porque yo no escribo cuentos de hace caleta.
– Pero es que yo he leído tu blog.
– ¡Otro más! –exclamé–. Todos las semanas conozco a alguien que lee mi blog y yo no tenía idea. Para más remate como nadie deja comentarios, a lo más tres o cuatro, pienso que le escribo a la pared.
– Yo creo que las paredes son las más leídas.

Me comí el chocolate que venía con el café. Una especie de Vizzio. De Costa. Mi amigo hizo lo mismo, pero antes le dio un beso. Supongo que porque Nina lo había tocado con sus dedos de brasileña rica.

– El otro día –me dijo– fui donde mi primera polola. Hace como tres años que no la veía. En todo ese tiempo la gente cambia. Uno ha cambiado, la mina ha cambiado, pero en el fondo somos los mismos. Y piensas que podría pasar algo de nuevo. Pero también piensas que no. Es como una ilusión, pero a la vez no. Bueno, filo, no importa. La cuestión es que fui a su pieza y veo en un estante unos ositos de peluche que le regalé cuando pololeábamos. Estaban puestos en una forma muy rara. Y le pregunté que por qué estaban así. Entonces la mina va y me dice que todas las noches los coloca en una posición sexual distinta. Porque uno de los ositos era ella y el otro yo. Era como vudú la weá. Se suponía que ambos íbamos a tener buena suerte sexual si ella seguía con ese ritual. Después me dijo: «Tócalos». Y yo los toqué. La textura era muy rara, así que saqué uno y caché que no estaba relleno con el clásico poliéster. Me dijo: «Ábrelo por el lado». Lo revisé y me fijé que tenía un hoyo. Metí el dedo y saqué un condón de dentro. La weá estaba rellena de puros condones. Entonces miré a la mina y me sonrió. Agarré el otro osito y tenía otra textura. Busqué el hoyo y caché que estaba relleno de pastillas anticonceptivas. La mina me dijo que era para que ninguno se mandara el condoro. Igual fue cómico…
– La mina divertida –le dije con una sonrisa–. ¿Y qué onda con ella?
– Me la comí.
– ¡Ya!
– Viejo, es la ley de la vida: el ex siempre se come a la ex. Además estaba pasando por un mal momento con su actual pololo y ya que tenía un oso lleno de condones…
– ¡No weí! –lo interrumpí– ¡No me podís decir esas weás po! No ahora. Me cagaste toda la volada. ¡En qué mierda de mundo estamos viviendo!
– Viejo, mierda o no: así es la vida. Parece que hai visto muchas películas de Disney últimamente.
– Loko, yo me crié en un colegio donde había otra clase de valores. No por nada me metí a PUC. Además que soy católico confirmado.
– Y Santo Posmoderno –agregó–. ¡Adónde la viste, viejo! Si tú hai hecho weás mucho peores que eso. Si uno pensara tanto las cosas antes de hacerlas obvio que no pasarían. Pero ¡quién piensa! A ver, dime, ¿quién piensa?
– No sé, loko. En el mundo de hoy la gente desea y actúa. El deseo es la ley. A la gente le gusta alguien y al tiro se lo quieren agarrar. Loko, ¿sabís cuántas minas que me gustaban he rechazado? A varias. Es que no te podís dejar llevar sólo por el impulso. Obvio que hay otras weás más importantes.
– Viejo, estái loco. Si en verdad crees lo que me estás diciendo, con razón tenís una visión tan deformada de las relaciones. Te las dai de posmoderno y eres como del siglo I a. C.
– Me da lo mismo tu weá súper promiscua posmoderna. Admito que tampoco soy ningún santo, pero cuando me mando cagadas las hago por decisión propia. Es como dice el aforismo ochenta y tres de "El Arte de Prudencia". Lo perfecto peca de no pecar, así que hay que equivocarse de repente. Pero lo otro es muy distinto. No se puede confiar en nadie así. Si todo es deseo, nada es decisión. Por eso la gente dura casada menos que un chicle.
– Viejo, pensái mucho.
– P’ta, demás. Pero a la shit. Cuando me vaya de este café me voy a despedir de tu Nina. Le voy a dar las gracias por su atención. Y la voy a tratar como un ser humano. No como tu objeto de deseo sexual.

Mi amigo se rió.

Media hora más tarde dejamos el lugar. Y no le di las gracias a Nina.

Porque se me hizo. Se me hizo, todo el rato.

7 comentarios to “Ni Starbucks ni con piernas”

  1. No quiero entrar en detalles, pero (ese juego parece tb venir en el cuento) tu historia es interesante en el sentido que tiene la eterna pelea de la ley y el deseo, donde viene la inevitable necesidad de justificar la ley. Este papel de critico me sofoca un poco, pero es lo que quiero hacer a estas alturas de la noche, ademas que me lo pediste (OIGA, HACER EL COMENTARIO…JEJE). El contexto del cuento y de la mayoria de tus cuentos son conversaciones en situaciones de "recreacion primaria", y generalmente no falta el helado, al menos lo que yo he leido. La forma de relatar destaca justo el detalle sabroson y a la vez utilitario, en el sentido que se expone para darle una justificacion al proximo dialogo. ah el helado me da la sensacion de algo que le da sabor al cuento o talvez el hecho de traer comida hace que el acto sea mas "melosa" glotona gulienta o placentera, porque uno va a una fuente de soda o a uno de esos lugares tambien con el proposito de satisfacer un placer y el placer es lo que esta en cuestion en estos cuentos. Màs encima, es sexual, a ver, me explico es sexual la conversa, el tema de conversacion, que el poto de la mina, que la ex-polola caliente etc… se relacionan con el placer de comer que tampoco es tanatico sino erótico. pero estos tres temas antes presentados se ven aplastados, en una lucha antes dicha, por las fuerzas del remordimiento y de este tipo de justificaciones amorfas culturalmente hablando, o sea las relaciones a medio camino, me la como y listo, si te he visto no me acuerdo. Ahora debo confesar, sacandome el traje de "critico" (comillas a lo más juego simbólico), que esta dialectica me deja sin respuestas sin haber leido este cuento, sin embargo al leerlo veo que para mas gente tb hay una corbata, arreglada por la "mami" que no deja respirar. De todas formas me quede con la angustia viva de no saber que hacer, por ultimo no sé, podría haberle pasado algo al protagonista o al amigo que pudiera haber resuelto la contienda, pero parece que al decir pasado algo quiero decir que mamita cultura castigue al niño para que todo se mantenga tranquilo. O sea en resumen de todo lo que escribi queda mi epitafio: "lo peor es no saber qué hacer cuando los demás están involucrados", pero parece que con eso me sali un poco de la cuestion chao

  2. Definitivamente un post peculiar. Abre muchísimas preguntas y algunas críticas. Aquí expongo algo de eso:La posmodernidad se estructura en forma de pregunta. Y es LA pregunta. Doña pregunta. ¿Qué es lo central: el deseo o lo que lo niega y lo transforma en "la voy a tratar como un ser humano"? ¿Qué es lo importante: lo mundano o la trascendencia? Vivir – hoy – consiste en preguntarse, de algún u otro modo, esto.Y es que vivir es preguntarse, y el que no se pregunta, no es vivo. El problema no surge en la pregunta, sino en la esfera de las respuestas. Cuando creemos que lo esencial es encontrarle respuestas a las preguntas que nos hace la existencia, nos perdemos en el laberinto obsesivo del desear ser.Y es que – hoy – hay que ser más inteligente. Hay que aceptar que la respuesta es siempre una invención personal, un agarrarse de un tejido barato para poder sostenerse con respecto a la pregunta. En definitiva, una defensa. Responder – o más bien "responderse" – es un escudo para no aceptar que las preguntas que se hace todo ser humano no tienen respuesta. Es así de simple.Hay quienes – por ejemplo – entienden los sistemas religiosos como fuentes de respuestas para las preguntas que plantea el existir. Leen y leen, discuten y discuten, y siempe llegan a lo mismo: un escudo, y cada vez más grande. Al final, no se resuelve el problema.El asunto es que para encontrar un sentido verdadero hay que necesriamente abandonarse al sinsentido del existir. Una vez que aceptamos que todo lo que podamos construir no es más que un edificio racional, nos entregamos a la lógica de la naturaleza, la lógica de la ilógica, el sentido más bruto del ser humano: una energía que es vida y muerte, bien y mal, principio unificador de todo, el Tao: Dios.Con respecto al cómo "debe" (¿cómo, después de desmerecer toda respuesta a las preguntas de la existencia, puede concebirse un deber sobre algo? Más bien existe el hacer constructivo o el destructivo, el que sigue el orden de la naturaleza o el que lo contradice) actuar un cristiano, en lo precedente se encuentra la respuesta: propiciando la Vida después de la muerte, no la vida terrenal, porque esa vida es a la vez muerte.Otras ideas:Siento – Javier – que muchas veces eres un pequeño cobarde. Y es que inventar historias para dejar entrever un supuesto es algo novedoso, pero ¿hasta donde es un medio para ocultar tus actuales convicciones o dudas con respecto al amor, la existencia, el deseo, etc? Todo esto me sabe a que le tienes miedo a lo que puedas descubrir. Sin embargo, no me extraña. Destruir un paradigma . en este cas, el moderno – siempre requiere sacarse algunas cosas instaladas en la cabeza y que es difícil remover (por ejemplo, la noción Bien/Mal, Deseo/Humanismo, etc). Aceptar el Caos que supone el posmodernismo no es fácil, pero es necesario. Te pido que hagas un esfuerzo, o si no se te van a acabar las buenas ideas para escribir y tus lectores se van a aburrir.Con respecto a un aspecto puntual de tu post, cuando dices:– No sé, loko. En el mundo de hoy la gente desea y actúa. El deseo es la ley. A la gente le gusta alguien y al tiro se lo quieren agarrar. Loko, ¿sabís cuántas minas que me gustaban he rechazado? A varias. Es que no te podís dejar llevar sólo por el impulso. Obvio que hay otras weás más importantes.Compadre, el ejemplo es pésimo. Tú y yo sabemos que muchas veces las personas rechazan a su objeto de deseo no porque tengan convicciones morales fuertes, sino más bien porque poseen una estructura histérica que les dificulta concretar la satisfacción.Hay una cosa muy valorable en el post, y es que considera al protagonista – tú mismo, obvio – como uan persona que SE PREGUNTA. Qué cosa más importante. Agradezco tu sinceridad al exponer tus preguntas. Usualmente creemos que dudar es sinónimo de debilidad, y pocas veces entendemos que es signo de desarrollo. Lo valoro. a mi me sirve ene preguntarme cosas, sobre todo para entender que mucho de lo que me carcome el corazón no tiene una respuesta única.

  3. jajaja… entretenida, porque he sido amiga de gente como tu y tu amigo, y esa contraposición de versiones es tipica, aunque eso de la mina con los condones en el oso si que es freak…besos don santo postmoderno.

  4. La vida es una mierda…

  5. Interesante la disyuntiva, pero si no optas por nasa, te pierdes. Y si optas por alguna de las opciones, tal vez no sea la mejor. Puedes creeren lo que quieras, desde el deseo más brutal y descarnado hasta la castidad más rigurosa en que el amor se vierte en los demás, sin hacer distinción entre los objetos. Sin embrago, quien dice que la opción es general o tan polarizada… Tal vez sea mejor entregarse a los pequeños matices y optar en cada momentro, sin escindirlo todo entre dos realidades…

  6. Acabo de cachar esta página, y no sé, me llamó la atención leer esa gran frase emitida por Coté para ti. Muy acertada.Por otro lado, siento -en parte- representada mi postura ante la vida en cierto aspecto. Esa promiscuidad posmoderna me carga, me da miedo. Y es que el mundo actual en general da miedo, cada vez más. A medida que uno va ampliando su panorama real, las cosas van tomando tonalidades del café, todo va oliendo demasiado a mierda.Es divertido dividir el mundo en eras o épocas, pero sin duda es una óptica profundamente errada. La posmodernidad es un concepto, y es un medio de control por parte de los capitalistas neoliberales (es decir, es parte de LA MODA). Recuerdo que Jünger ya venía diciendo hace años que le impresionaba cómo eran manejados los medios de comunicación para llevar al ser humano común a una hipersexualidad antinatural, donde el reino de Eros, eso que embellecía al sexo y lo envolvía en amor al otro y comunicación real, era destruído para pasar a un reino mecánico de satisfacción de necesidades infinitas en el menor tiempo posible sin considerar el factor estético (es decir, todo se vuelve torpe, ni siquiera animal porque incluso la mayor parte de los animales no carecen de ese factor).Entonces, vivimos en un mundo anti-estético, por sobre todo. Y este camino desviado necesariamente produce insatisfacción.Hace falta una educación real, lo que implica necesariamente una vuelta a la Tradición. Pero primero, ante todo, dejemos de ver televisión, de escuchar cierta música y evitemos la publicidad. En verdad hay que eliminar todos esos elementos viciosos.[Hay que decirlo, Ignatius Reilly era un genio]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: