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Romina y cinco centímetros

In Cuentos on 4 agosto, 2005 by santoposmoderno

– ¿Y qué pasaría si encontraras al amor de tu vida y sólo midiera 1,62 m.?
 – Entonces no sería el amor de mi vida.
 – Pero, weón, no podís ser así. Cachái que te estái perdiendo como al 80% de las minas sólo por tus condiciones absurdas.
 – Viejo, no sé de qué te quejas. Mejor para ti. Así es más difícil que compitamos por la misma mina.
 – No podís ser tan aweonao.
 – Ah ya, ¿y tu vieja?

Hasta ahí no más llegó la conversación, porque se tiró encima mío y pegó un combo. Debe haber sido por culpa del alcohol, porque el weón no era así de violento. Pero filo. No era de eso de lo que quería hablarles hoy, sino de Romina. Mi amiga Romina.

Mi amiga Romina anda por la vida con un reproductor de MP3 de 1 GB de capacidad. Ahí guarda toda la música que ella clasifica en 27 categorías diferentes. Además posee un pequeño mando que lleva en la mano dentro del bolsillo de su polerón. La filosofía de vida de la Romina es que puedes mejorar tu vida si le pones música a cada situación.

Me acuerdo que cierta vez me dijo: "Haz la prueba. Mira una película de terror en mute. ¡No da nada de miedo!" Yo le asentía mientras tomaba un vaso de Escudo.

 – Tengo 26 categorías de músicas diferentes. Más una categoría de fanfarrias. Esas las uso para casos muy puntuales. Como por ejemplo cuando alguien se cae, o cuando alguien cuenta un chiste fome.
 – ¡Yaaa! –Le respondí incrédulo–. Pero para eso tendrías que ser ultra rápida con el control. Además ¿no me decías que tenías como 1 GB en música?
 – Sí, tengo más de 300 temas. Yo les digo temas, no son todas canciones. Más las fanfarrias. Pero es que tenís que pensar que me entreno po. Si la cosa no es tan fácil. Obvio que cuando empecé me demoraba, pero me comencé a entrenar para mejorar el tiempo de reacción.

La Romina se entrena con el protector de pantallas de Windows. Uno que pasa imágenes al azar del computador cada cierto intervalo de tiempo.

 – Un día estuve bajando un montón de fotos de todas las situaciones posibles. Y el computador las iba mostrando y yo iba tecleando en mi controlcito. Al comienzo me demoraba un poco, pero con el tiempo le fui aumentando más y más la velocidad. Y después ya era una experta. Ahora ya ni lo pienso. Es ¡tic, tic! automático.
 – ¿Y ahora que estái escuchando?
 – Como estái tomando cerveza y estamos conversando, tengo puesto un tema de cantina. Un estilo de "Irish pub". Así con música y voces de fondo.
 – A ver, ¿puedo escuchar?

En verdad era muy ameno.

 – Te explico. No se trata solamente de una cuestión de que la vida "mejora" con música de fondo. Es mucho más que eso. Uno puede crear situaciones con la música. A veces salgo un domingo en la mañana y camino en una plaza cerca de los árboles. Pongo un tema tranquilo con cantos de pájaros y ya estoy en el bosque. Otra vez estaba de noche volviéndome a mi casa. Y pensé que hacía tiempo que no hacía ejercicio. Así que puse un tema de persecución, de las típicas que ponen en las películas de thriller. ¡Te juro que me perseguía un asesino! Corrí como siete cuadras hasta que me escondí en una especie de callejón. Me dio un susto…
»La cuestión es que puedes hacer cientos de combinaciones. Una misma situación la puedes convertir en infinidad de cosas con sólo ponerle la música adecuada. En un sólo día puedes sentir todas las cosas que quieras.
»Además que con el tiempo he llegado a la conclusión de que existen muchísimas más emociones de las que nos enseñan. Obvio que están las típicas: tristeza, alegría, miedo, ansiedad, etcétera. Pero hay muchas, muchas más. Cuando experimentái con tus propios sentimientos te dai cuenta de eso. ¡Hay sensaciones que ni siquiera tienen nombre! Pero existen y algunas son increíbles.

Cuando ya habían pasado un par de horas mi estado etílico había empeorado notablemente. Creo que de puro jugoso le pedí pololeo a la Romina. Mal que mal era una muchacha interesante. Y no era nada de fea (aunque con el alcohol qué me importaba).

Han pasado como cuatro meses de entonces. Recuerdo… sí, recuerdo que me dio un no rotundo:

– Pero, fíjate. Qué aporte vas a ser en mi vida. Si tienes cero cultura musical. ¿Qué me dijiste que escuchabas? ¿Guns N’ Roses e Incubus? ¡Si ni siquiera te gusta Nirvana!

Eso de Nirvana me dolió más que el no. Desde ese día he repasado mil veces esa conversación. Porque con lo curado que estaba, no dije nada. En mis fantasías yo le respondía:

«Pero no te la pensís tanto po, Romi. Si no es weá de si soy un aporte o no. Es cosa de si sí y al tiro».

Sé que no es ningún argumento. Pero me quedó gustando cuando lo inventé.

Igual no tenía posibilidades porque me dijo que no llevaba ningún tema de situación amorosa. Sólo tenía uno de desprecio: el que usó conmigo mientras me rechazaba.

En todo caso fue para mejor porque la Romina mide 1,60 m. y eso queda fuera de mis parámetros. Cuando tuve mi primer affaire en el 2002, la mina medía 1,65 m. Y nunca he pensado en bajar esa marca. Menos con una mina que le gusta Nirvana…

6 comentarios to “Romina y cinco centímetros”

  1. Que te rechazen porque no te gusta Nirvana es como tu peor pesadilla hecha realidad… Es como que te cambién por el payaso del curso, el peor alumno de la clase y o por un weón más feo que uno…Será…Quien me ame, deberá amar a Megadeth… (¡Imposible!)

  2. Bien hecho que te haya rechazado. Si no te gusta Nirvana es lo mínimo que te mereces, ojalá te arrepientas, te perdiste lo único que te podría haber hecho feliz, pleno y estable en la vida. Bien se sabe que la gente a la que no le gusta Nirvana son todos pedófilos, corruptos, coprófagos, asesinos múltiples y torpes al respecto. Escuchen Nirvana, mejorará sus vidas sexuales y aumentará sus ingresos en un 300%.

  3. Si no poseen ingresos les dará un millón al año, lo certifico.

  4. Curiosa mina la Romina. Debe ser la fantasía (in)consciente de un gran número de personas esto de que la vida tenga una soundtrack regulable a piacere. El gran grueso de los mortales debemos contentarnos con la música fáctica propia de micros, pubs, supermercados, aeropuertos y metroTV.Imagínate qué [cresta] hubiera pasado si aceptaba… ¿doble audífonos? ¿elección democrática de la próxima canción (tema.. perdón)? Definitivamente, caos, destrucción y lamentos.. Plugo al Cielo que así no fuese, convencido que fue lo mejor para tí.Yo recuerdo una historia similar con una niña que le sufría la misma alteración, pero con los cigarros. Siempre llevaba una cajetilla con 18 distintos, mientras tenía varias reservas curiosamente comprimidas dentro de una carterita estilo monedero.Menos mal que te autojustificaste olímpicamente con la altura.. sinceramente, nada habría tenido sentido: ni el 1,60, ni la escudo, ni rvana.No obstante esto, queda latiendo la pregunta por el tema de desprecio que escuchó mientras todo esto se desenvolvía… ¿la fanfarria de Itchy & Scratchy? ¿el jingle de Disfruta?Joyful wishes, partnä

  5. jijijjijiji-…sono muy picado, pero buenoyo tampoco me meteria con un fanatico de nirvana, me quedo con incubusxDcariñoz!

  6. "Como ya se ha dicho, el proceso de autorrealización es un proceso intersubjetivo. (…) Aquí se va a considerar exclusivamente el amor, puesto que es el principio radical de tal dinámica.El término amor tiene muchos sentidos pues se aplica no sólo a muchas relaciones (hombre-mujer, padres-hijos, hombre-Dios, amigos entre sí, etc.), sino también a diversas fases y momentos de cada una de ellas, pero cabe considerar como analogado principal la primera. (…)… desde el punto de vista de la interioridad objetiva, el amor ha quedado definido como el principio radical de la dinámica afectiva cuyo término es la propia plenitud. Pues bien, desde el punto de vista de la conciencia, el amor es la captación de la plenitud y perfección de otra persona en tanto que susceptible de ser realizada por uno mismo y en tanto que en la realización de esa plenitud va implicada la propia autorrealización, de modo que ésta puede alcanzar una plenitud antes insospechada. Dicho brevemente, el amor es la captación de un tú, de cuya plenitud depende la propia, y de tal modo que ese tú despierta lo mejor que hay en el yo. Desde esta perspectiva, el amor es un sentimiento y una tendencia.(…)Enamorarse es, pues, descubrir que la propia plenitud depende de que la persona amada consiga la suya.(…)…Aristóteles mantiene que la obra del amor es la unidad, S. Agustín que el amor es la tendencia a la unidad y Hegel que el amor es la unidad de la identidad y la diferencia, es decir, la unidad en la que dos subjetividades alcanzan la identificación de una con la otra pero sin que eso suponga la anulación de una por la otra sino, al contrario, de tal modo que la diferencia se mantenga.(…)El enamoramiento aparece, pues, como la fusión o unidad de dos vidas, pero esta unión tiene un carácter programático, entre otras razones, porque la vida humana se da distendida en el tiempo. La pretención de eternidad que caracteriza al enamoramiento ha de habérselas con el tiempo. En este momento caben dos posibilidades. O bien se desea consumar la unidad de las dos vidas fuera del tiempo, y entonces, como en Wagner, el ideal de vivir juntos se transforma en el de morir juntos, o bien se intenta realizar efectivamente en el tiempo el proyecto amoroso. Pero, entonces, a partir de ahora el enamoramiento queda referido a la voluntad. De suyo, el enamoramiento como sentimiento no está primariamente en el ámbito de la decisión libre, aunque pueda ser asumido por ella. Por eso, el control de la afectividad por parte de la voluntad no es despótico sino político. Pero la realización del proyecto amoroso de la unión de dos vidas sí pertenece a la voluntad, porque la voluntad es la instancia humana capaz de superar el tiempo en cuanto es capaz de prometer. De este modo, el amor queda referido a la acción voluntaria en cuyo caso pertenece al ámbito de la responsabilidad moral.La tesis de Max Scheler y otros muchos autores de que el amor, por ser un sentimiento radical, no puede ser objeto de prescripciones morales, es verdad para el amor en tanto que sentimiento, pero es falsa para el amor en tanto que acción voluntaria. Que el amor pertenezca también al ámbito de la voluntad es imprescindible si el amor ha de tener algo que ver con la libertad, lo cual es necesario para que se pueda hablar de autorrealización.(…)Efectivamente, enamorarse es algo que a la subjetividad «le pasa», pero decidir o prometer no es algo que «le pase» a una subjetividad, porque decidir es la autoposición de la subjetividad o su autodestinación a algo.(…) – J.Vicente Aguirre y J. Choza: Filosofía del Hombre: "Una Antropología de la Intimidad", Capítulo VII "Sentimientos, emociones y pasiones. La dinámica de la afectividad"No sé si tiene mucho que ver, pero pensé que podía parecerte interesante.

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