Archive for the ‘Diario de vida’ Category

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Man in the box

In Diario de vida on 17 mayo, 2006 por santoposmoderno

– Don Juan, qué haría si un día su jefe se acercara a Ud. y le dijera: "Don Juan, Ud. es un buen elemento".

Don Juan me mira y me dice:

– Me han dicho así.
– Pero cómo –le digo yo– ¿así tal cual: "Ud. es un buen elemento"?
– Así mismo.

Vaya, vaya.

– Qué heavy –digo. Y me meto al archivo (área restringida).

Le cuento a Paula lo sucedido.

– En las organizaciones –me dice– tiene que estar ese doble discurso: uno superficial que es incluyente y otro subyacente que es excluyente. Con el primero se da una idea de horizontalidad, mientras que con el segundo se remarca la jerarquía. Al decirle a don Juan que es un buen elemento, le dicen que es necesario, pero que es subordinado.

Salgo del archivo.

– Don Juan, ¿qué opina Ud. de que le digan que es un "buen elemento"?
– No está bien. Es como si lo trataran a uno como objeto. Como quien dice: "qué útil es ese mueble", pero nada más.
– Brígido –es lo único que atino a decir, aunque siento que don Juan es más drástico que yo.

"Así es la cosa" leo en la cara de don Juan.

– Don Juan –le pregunto–, ¿escuchó lo que dijo la Paula?
– No.

Le cuento. Y me asiente. Vuelvo a entrar al archivo.

– Es como esto –le digo a Paula–, ¿a qué tipo de personas uno le dice: "eres como de la familia"?

Paula se ríe.

– ¡A los que no son de la familia! –remarco–. Uno le dice al otro que pertenece a algo sólo cuando implícitamente sabemos que no.

Heavy la cuestión.

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Algo que decir

In Diario de vida on 14 mayo, 2006 por santoposmoderno

 I’ve had enough of the world and it’s people’s mindless games
«Pardon me», Incubus.

El hecho de que comience esta entrada así como así, vestido con un chaleco azul tejido a mano ya da que pensar. Si no contamos mi pseudo-poema del 18 de abril, podemos decir que hace más de un mes que no actualizaba este blog. (Aunque ahora que lo pienso: que cuestión más absurda eso de no contar el poema).

Lo que me está comenzando a preocupar es el carácter de egolog que está tomando este lugar. Algo debe significar. ¿Me estaré volviendo un teenager? En mi fase melancólica voy a echarle la foca a todo el mundo; y poner weás pseudo-profundas con letras de canciones góticas. En mi fase maníaca: voy a borrar el texto y poner fotos mías posando a la cámara, con mis "cuates" (o "chavos", o amigos, compadres, perros, o cómo les digan ahora) y mandando saludos a pura gente inexistente o que saludo solamente en los carretes para hacerme el abakanao.

Como lo postulé hace algún tiempo, esto de convertirse (to become) en un egologger tiene que ver con una regresión a fases muy tempranas del desarrollo. O sea, estoy involucionando (o algo por el estilo). Lo que en términos sencillos puede significar tres cosas:

  1. Estoy cagao. Sálvenme antes de que me pierda.
  2. Tengo el medio prejuicio hacia los egologgers y la sola idea de parecerme a ellos me aterra.
  3. Nada.

(Personalmente, me inclino más por la segunda. Aunque si alguien cree que es la primera que haga algo, por favor).

El otro día, Pancho (Presi), me llamó la atención: "Oh, Santo" (así me invoca él), "ya no actualizas tu blog". Y yo me dije a mí mismo: "Mí mismo, tienes que hacer algo para remediar esta situación".

¿Cuáles eran las excusas? Los estudios. Me quitan todo el tiempo que necesito para escribir. Lo peor de todo es que a veces tengo las medias ideas, pero no puedo plasmarlas porque no alcanzo. Y después se me olvidan, obvio. (Tómese en cuenta que me demoro como 40 minutos en escribir una entrada).

Los hechos: escribo poco y nunca. Y cuando escribo, soy un egologger. Léase: pésimo.

Más hechos: me visitan cada vez menos en mi blog. Y las pocas visitas que recibo (vía Google) son por personas que buscaban cosas como "fotos yamna lobos", "autor musical vizzio" y cosas por el estilo.

Por si fuera poco, mi blog es un Space de MSN. Tengo que pagar mi comodidad con la vergüenza de la prostitución. Tener un blog en MSN Spaces es como que te publiquen una carta en Las Últimas Noticias. Como diría mi madre: ¡Último!

En estos tiempos, por cada carácter que tiene tu texto disminuyen las probabilidades de que alguien te lea. A lo más que puedo aspirar es que venga "el hombre sabio" y me postee algo tan profundo como "pelá!".

Entonces, filo. Voy a pensar en algo. Algo "de la vida", más o menos interesante (y que no haya salido en el National Geographic) para tematizarlo acá. Es lo poco que me queda si ando vestido así… en serio.

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Preparativos. Dinero. La cámara. Y cómo irse de Santiago sin ser notado.

In Diario de vida on 1 febrero, 2006 por santoposmoderno

A las diez de la mañana comencé a tener unas pesadillas extrañas. De que mi papá no había vuelto y que mi viaje se iba a las pailas. Sucedía que mi daddy (como le dice mi hermana) andaba de viaje y no me había pasado el dinero que me faltaba (o sea, todo) para poder irme tranquilamente del país.

¿No les conté? Me voy de vacaciones a Brasil.

(El momento de silencio para que el público lector diga: "Wooo")

Y como me voy hoy a la noche era menester tener la plata. Y la cámara de fotos. Y la tarjeta Visa activada. (Por si acaso).

Como ya es costumbre, nos vamos sin control parental activado. Dije "nos" porque me acompaña mi querida Stranger de la vida. La modalidad del viaje será la misma que he utilizado en mis vacaciones anteriores (Europa, Sudamérica), es decir, compramos el pasaje de ida y allá nos arreglamos con el itinerario. Nada de planificaciones o reservas en hoteles (o moteles). Lanzarse a la vida nada más, dejar que el azar haga lo suyo. Como dijo mi amiguita Isidroga anoche: estilo amelie. (Nótese que "amelie" es con minúscula porque es un adjetivo).

Apenas me desperté en la mañana tomé el teléfono y llamé donde mi padre. Todavía no me sacaba esa voz ronca del recién levantado. ¡Menos mal había llegado! Quedamos de juntarnos a las once y media en su oficina para hacer los trámites necesarios.

Ni siquiera me molesté en cambiarme de ropa o tomar desayuno. Salí talco. Y ¡oh, sorpresa! estaba ¿nublado? Interesante augurio. (Ya, me fui en la volada esotérica.)

Mi papá trabaja en la Agencia de Cooperación Internacional (AgCI) que queda en el ex hotel Carrera, ahora Minsterio de Relaciones Exteriores. La entrada es un poco cuática porque hay pacos deteniendo a todo incauto y pidiéndole hasta el acta de defunción. El truco para pasar sin ser obstaculizado por estos nobles funcionarios de la nación es el típico para entrar a todos los edificios gubernamentales: pasar como si uno viviera en ese lugar. Su par de saludos al aire, su levantada de ceja y –lo más importante– no vacilar en ningún momento.

Llegué al toque donde mi papá. Ahí me pasó una bolsa con el preciado artículo que no puede faltar en un viaje: la cámara digital. Abrí gustoso el paquete con la Cybershot y me asombré de que viniera con todos los add-ons renovados: el bolsito, el cable, el cargador de pilas, etcétera. Además me pasó una bolsa con todos los manuales y software.

- ¿Y para qué quiero los manuales?
- Te voy a regalar esta cámara.

Brígido. La razón era muy obvia. Se había comprado una mejor. Pero filo, a caballo regalado no se le miran los dientes. (Si mi hermana se llega a enterar de este regalo, se cambia de apellido).

Después fuimos a CitiBank para activar mi tarjeta de crédito y hacerme completamente funcional en el mundo de los negocios. Es decir, en el mundo.

Cuando volvimos a la oficina me pasó el dinero que ascendió a la considerable suma de {DATA ERROR. Please contact the administrator}. Ahora que estaba fully-loaded ya podía respirar en paz. Así que aproveché de hacerle una mantención al computador de su oficina (la forma en que podemos pagarle el favor a los padres).

Ahora: de vuelta a casa. Esta vez a pie. Porque a pesar de tener sus cuantos dólares en el bolsillo no tenía monedas. Esas cosas suelen suceder.

Durante el día me había asaltado una duda que no tiene nada de interesante pero igualmente me daba vueltas como si quisiera ir al baño o algo por el estilo. ¿En qué momento comienza el viaje? ¿Cuando subes al bus, cuando sales de tu casa, o cuando despiertas en la mañana?

Deseché la última opción y ahora esta entrada quedó archivada en "Diario de vida" en vez de alguna categoría relacionada con viajes. Finalmente me incliné por la segunda opción. En el momento en el que tomas tu mochila, te despides de tu mamá y te vas a la estación de buses, ahí es cuando comienza la aventura.

Hablando de mochilas al hombro, yo todavía no he armado la mía. Todavía quedan unas horas. Típico que se queda algo, pero como lo demuestra la experiencia: mientras estén los documentos y la plata, no problem.

Menos mal esta vez no viajo con un scout. ¡Qué pésimos viajeros! Llevan miles de artículos inútiles. Creen que se van de campamento y llevan una mochila como de ocho mil kilos. Ocho mil kilos. Todo buen viajero lleva lo menos posible para poder volver con lo más posible (o volver sin nada, que es la otra opción).

Hay gente de la que me hubiera gustado despedirme pero no alcanzaré. Les mando un chao loco a ver si lo reciben. En todo caso creo que voy a actualizar este blog de vez en cuando para que sepan de la odisea que se vive por esos lados.

Lo que sí, me quedé con unas entradas en la mente que se van a morir con el tiempo porque lo más probable es que nunca las postee. Pensaba en:

  1. nuevos descubrimientos acerca de los egofloggers. Seguí estudiando el fenómeno y encontré nuevas analogías. Especialmente con el tema de la identificación fálica.
  2. pasos para hacer un egoflog decente. Después de haber trapeado el suelo con estos pobres egofloggers había pensado en poner algunas ideas para hacer que un egoflog pueda surgir de entre las tinieblas y convertirse en "algo". Y de pasadita sacar a los egofloggers de su espiral selbstsüchtig.
  3. un cuento. Dedicado a mis ex fans (tenía pocos, pero tenía). Había unas ideas para escribir algo ameno, una lectura distractiva. Lástima que no será.
  4. el mundo de los blogs. Estos últimos días he descubierto cosas fascinantes acerca del mundo de los blogs. En verdad, esto es más que un cúmulo de páginas donde la gente como uno escribe de lo que se le para el dedo. Es más. Y es interesante. En esta oportunidad, quería hablar de una página que se llama Technorati (que está en mis vínculos favoritos, al lado izquierdo). Pero tendrá que quedar para otro día.

Y eso sería. Para variar me alargué mucho y nadie va leer esto hasta abajo. Pero bueh. Tenía que escribirlo. Les mando un saludo de despedida a los santiaguinos (y a sus versiones regionales). Estaremos viéndonos por este mismo canal. Stay tuned!

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Cinco extraños hábitos

In Diario de vida on 31 enero, 2006 por santoposmoderno

"Reglamento: El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título “5 extraños hábitos”, y las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo «Has sido elegido» y decidles que lean el vuestro."

Extraído de loveof74.

Mi primer dilema es que no sé si estos realmente son cinco hábitos "extraños" en el estricto sentido de la palabra. Pero lo más seguro es que este dilema se relacione con mi hábito número cinco. Así que por esta vez lo dejaré pasar.

Creo que la primera vez que vi este ejercicio fue en el blog de Pato Meneses. En ese momento no capté la idea que había de fondo. Pensé que era algo así como un chiste interno. Ahora el chiste interno llegó a mis manos de parte de Isidroga, quien gentilmente me invocó. (Aprecio mucho la invitación).

Bonita introducción. Al grano:

  1. El MSN fantasma. Cuando me meto al computador generalmente abro el Messenger. Pero le pongo que se conecte como "No conectado". Así yo puedo ver quiénes están online y quienes no. Si hay alguien con quien yo desee hablar, entonces me pongo en "No disponible". Siempre me pongo en "No disponible" (esto viene de la época del ICQ en que me ponía en "Invisible"). Ahora bien, si hay alguien con quien expresamente no quiero hablar y yo sospecho que me hablará si me conecto, entonces me quedo en "No conectado". Independiente de si está la o las personas con quien yo sí deseo hablar. Generalmente cuando salgo por un rato no me desconecto, sino que me vuelvo a poner en "No Conectado". El "Messenger Plus!" viene con una característica especial que se llama "ventana de eventos" y que registra cada actividad realizada por los usuarios de la lista de contactos: cuándo se conectan, cuándo se desconectan. Además: cambio de nombre o de estado. Así cuando vuelvo le pego una revisada rápida y veo cuáles fueron los últimos movimientos durante mi ausencia.

    (Cáguense de miedo, los estoy monitoreando).

    Una variante de este hábito es revisar las estadísticas de mi blog. Ver quiénes se metieron, a qué hora y desde qué página.

  2. Al cine solo. Muchas veces uno tiene ganas de pensar. Cuando uno era un teenager lo único que tenía que hacer era ir a la cama, poner la música y tirarse a mirar el techo. (Eso es lo que me han dicho porque yo nunca lo hice). La cosa es que hoy en día uno ya no tiene tanto tiempo para esas cosas. (Supongo que estamos de acuerdo con eso). Pero pensar es una cosa que se puede hacer en diferentes oportunidades y no es muy restrictiva. Sucede, en cambio, que a veces me dan ganas de sentir. Lo que es un poquito diferente a pensar. Yo supongo que la gente normal lo que hace es escuchar música. En mi caso es diferente porque tengo unos gustos tan caprichosos que los [pocos] grupos que me gustan no alcanzan a cubrir mis necesidades sentimentales.

    Lo que hago es ir al cine. Solo. Porque acompañado es otra volada. Agarro la cartelera de El Mercurio y elijo una película que me interese. Después veo la disponibilidad horaria y barajo mis opciones dependiendo de los precios. Generalmente prefiero la película que esté empezando en la siguiente media hora. Cosa de salir de mi casa al instante. Afortunadamente vivo cerca de tres Cines Hoyts y a un Metro de distancia de varias salas más (en los malls de La Florida). Además me quedan relativamente cerca todos los cine arte del centro (Normandie, Biógrafo, Alameda).

    Llego al cine y me siento como dueño de casa. He ido tantas veces que imposible no creerlo. Me elijo el mejor puesto en la sala y me acomodo como quiera. Pongo los pies encima del respaldo de la butaca de adelante o me saco las zapatillas. Es una experiencia muy gozable. Ya desde los trailers que dan al comienzo me empiezan a dar escalofríos. Y siempre me lamento de no ir más seguido…

  3. La Coca-Cola. Otro hábito: tomar Coca-Cola. A la hora del almuerzo (o cena) voy al refrigerador y reviso si no hay una botella que hayan comprado especialmente para mí (mi mamá y hermana toman Waca-Cola Light). Si no hay, voy al patio, saco una botella y parto a la botillería de la esquina y me compro una Coca-Cola de 1 litro. De las que vienen en botella de vidrio. Hay dos razones principales por las que compro en botella de vidrio:

    1. el sabor. El sabor de la Coca-Cola se conserva mejor en vidrio, después en lata y finalmente en plástico.
    2. Es de un litro. Lo que me asegura que se acabará en una o dos tandas. Lo que me evita el clásico sufrimiento de tener que tomarme un conchito sin gas (que sucede en las botellas de más capacidad).

    Respecto a lo del sabor, creo que es un tema importante de tocar aquí porque una meta que me he propuesto en la vida es la de hallar los sabores verdaderos. ¿Cuál es el verdadero sabor del mote con huesillo? ¿Cuál es la verdadera humita? ¿Cuál es el verdadero sabor de los porotos granados? Preguntas que algún día encontraran su respuesta en mi paladar. Tal vez ese día monte un restaurant verdadero.

    Finalmente: instrucciones para tomar Coca-Cola. Servirse un vaso y tomar, tomar, tomar. Al seco o hasta donde uno no pueda más. Cosa que uno llegue a sentir ese malestar del gas penetrando por el lagrimal… para finalmente dejar que el dolor desaparezca y dé paso a un singular placer que es perfectamente analogable a un orgasmo casero.

  4. Pensar. Sin duda uno de los hábitos más peligrosos. Sin embargo, no se trata de cualquier pensar. Más que nada es un meta-pensar. Básicamente lo que hago es crear teorías acerca del mundo. Digamos que explicarme posibles formas en las que funcionen las cosas. Es decir, un enfoque comprensivo. Este "hábito" mío me ha hecho merecedor de descripciones como la de ser racionalista. No obstante, es absolutamente necesario aclarar aquí que (a) no soy partidario de la máxima "cogito, ergo sum", (b) ni pienso que el cosmos está ordenado de una forma racional y que nosotros podamos develar dicho orden. En pocas palabras, no me considero racionalista. De hecho, dos de los principios que guían mi manera de pensar son que (a) es imposible explicarnos el mundo como se supone que este sea "en realidad" [son sólo construcciones en la dialéctica sujeto-objeto], de lo que se desprende que (b) nunca hay que creerse completamente ni pensar que una teoría es la última o la mejor.
    Esta manera de pensar me hace desdeñar el supuesto prestigio que se han ganado las teorías llamadas científicas (entre más arrogantes, peor). Y, por el contrario, soy defensor de las causas perdidas en las teorías de corte comprensivo (ejemplo: psicoanálisis).

  5. Nunca terminar las cosas (aka el perfeccionismo). Un clásico hábito mío es publicar un reducido porcentaje de las cosas que ideo. De las teorías que hago todo el rato, digo sólo pedacitos. Un ejemplo más concreto es mi blog: en mi mente tengo como 10 posts incompletos al mismo tiempo. De los cuales -con suerte- publico uno o dos. El resto desaparece con el tiempo. Nunca posteo algo que está incompleto en mi mente. Si no cierro la Gestalt, no es digno de ser publicado. De hecho, este ejercicio de los cinco hábitos casi no lo publico porque no se me ocurría el quinto. Gracias a Dios pude hacerme una introspección y darme cuenta de mi recurrente incapacidad de terminar las cosas y hacerlas públicas. (Ja, ja. De algo que sirva ahora).

Bonus Track: Iba a poner entre mis hábitos algo relacionado con mi Stranger, que ocupa parte importante de mi día. Pero después lo deseché por el carácter rutinario que tiene la palabra hábito. Especialmente después de todo lo que puse arriba. Mi Stranger no se merece eso. No, señor.

Bueno, ya fui muy largo así que llegamos al fin. Como es tradición, me toca pasarle la pelota a cinco giles. O cinco personitas. O cuatro y una. Ja. No cacho.

Mis invitados son: Ceci, Katrin, Maori, Mauricio, Jesulín.

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Eros y películas

In Diario de vida on 30 enero, 2006 por santoposmoderno

Una tipa manejando en su auto le pregunta al japonés que tiene al lado si ama a su esposa. Él le responde que esas cosas no se dicen, porque cuando se dicen es que ya no son tan ciertas.

Cambio de canal. No me gustó la película. No fue por el diálogo en todo caso. La había pillado en la mitad y no tenía cara de muy entretenida. De pronto me acordé de Godard. Decía que para hacer una película sólo se necesitaba un auto y una pareja joven. No sé si valían los japoneses. Supongo que sí. Quizás Godard no habría cambiado de canal.

Me gustan las películas de Godard. Y ya que hablábamos del amor y las cosas ciertas, cómo olvidar esa escena en la que Patricia entrevista al escritor. (En "Sin aliento" para los que [no] se acuerdan). Imagínense: ¡un escritor hablando de amor! Parece que no es nada nuevo, en todo caso. Los escritores siempre hablan de amor. Por eso ser escritor no la lleva.

Como decía el susodicho escritor, el Sr. Parvulesco: hoy en día el amor es lo único en lo que se puede creer. (Estamos hablando de 1960, así que no se asusten).

Me pregunto cuál habrá sido el concepto de amor en Godard. (Anoten: ahí hay un tema para un ensayo jugoso). Porque si se recuerdan, en "Pierrot le fou", había una idea muy singular. A todo esto: qué final más insolente el de esa película. Eso me hace pensar que fue Godard mismo el que produjo su propio filme. O alguien muy vanguardista. Porque a los productores no le gustan esas cosas. Los que saben un poquito de historia de cine, saben a lo que me refiero. (¡Ah! Me acordé del escandaloso final de "Der letzte Mann". Que cuestión más pésima.)

El otro día fui a ver King Kong. Otro escándalo más. Claramente a Peter Jackson se le subieron los humos a la cabeza. Se jura que después de la trilogía tiene chipe libre para mantenernos tres horas sentados en una butaca. Lo que me pareció realmente asqueroso fue la historia de amor entre Naomi Watts y el mono gigante.

(¡Ya! Creo que tengo la respuesta al concepto de amor en "Pierrot le fou". No se me podía haber olvidado. Es muy obvio: Anna Karina.)

Nota: Estaba revisando recién unas citas de Godard y encontré esta: "Todo lo que se necesita para hacer una película es un arma y una chica". Ni rastro del tipo y del auto. No sé de dónde saqué lo que dije antes. Alguien me lo dijo. Ahora no sé si es cierto. Pero lo dejo así no más, porque como dice Godard: "Toda edición es una mentira".

Volviendo sobre Jackson y su zoofílica historia de amor: qué sujeto más morboso. Seguramente debe creer que Hollywood le va a financiar sus películas gore toda la vida. Ni que estuviera de moda la cuestión. Ahora todo parece responder a patrones perversos (no lo digo en el sentido moral, sino en el psicoanalítico). Por ejemplo, acuérdense no más de ese tema que ha estado tan de moda. Uno intitulado "El profe" y que es interpretado por Miranda!. Dice así: «Quisiera que me mientas cuando pregunte tu edad. Quiero volverme tan vulgar. Voy a engañarte tonta, ¡sólo para tocarte un poco!»

Eso no necesita comentarios. Más bien un cambio de tema. Algo para cerrar. No me quiero alargar mucho porque después nadie me lee. Era sólo llamar la atención sobre el comienzo de "Hiroshima mon amour". Simplemente me acordé lo sublime que era. No sé si alguno de mis lectores habrá visto esa secuencia tan descarnadamente poética. Es un diálogo muy pasional entre una francesa y un japonés. (Supe por ahí que el japonés no sabía francés y se aprendió el texto "de oído". Si serán cabrones estos japoneses…) Pero este japonés no cree lo mismo que el de la película del cable. O quizás sí. La única forma que tendrán de saberlo es viendo la película. En todo caso, yo no les voy a contar. Porque tampoco sé.

C’est la vie.

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Sobre otra pista de Yom Kipur

In Diario de vida on 11 noviembre, 2005 por santoposmoderno

A Ceci.

Jellicle cats are queen of the nights
Singing at astronomical heights
Handling pieces from the ‘Messiah’
Hallelujah, angelical Choir

«Jellicle Songs for Jellicle Cats» – Andrew Lloyd Webber

Esta vez caminé como veinte minutos desde mi casa. Ya no hacía frío sino todo lo contrario. La primavera había llegado vestida de verano o qué sé yo. Pero como dicen: «maldita primavera». Qué más se podía esperar de ella.

Me metí por una puerta lateral hacia una galería de Huérfanos. A esta hora estaban cerradas las galerías pero no las entradas a los departamentos que están sobre ellas. Es un hecho poco conocido: en el centro no sólo hay oficinas. También hay viviendas. Y están escondidas a vista de todo el mundo sobre las galerías que a diario visitan cientos, digo, miles de personas.

Ding dong.

Espero impaciente. Cuando abra la puerta sabré si mi búsqueda ha finalizado. Y cuando salga de este edificio sabré si mi caminata tuvo sentido.

– ¿Qué haces? –me preguntó
– ¿En la vida?
– Sí.

Pensé unos instantes.

– Estudio psicología –le dije.
– ¿Qué es eso?

Pensé por un momento que Yom Kipur era una especie de Principito. Una entidad pseudo-extra-terrestre completamente desconectada del mundo pero conectada con el cosmos. Ahí me acordé que yo nunca había leído El Principito, así que deseché mi analogía.

– Psicología es una palabra que se descompone en dos: psiqué y logos –le expliqué–. Ambas son palabras griegas; psiqué es alma y logos… bueno, logos es como mil cosas, pero se lo ha traducido comúnmente como "el estudio de". Aunque últimamente he considerado su acepción de "discurso".
– ¿Entonces estudias el alma?
– No precisamente –le dije–. Aunque, en realidad, podría ser. Pero depende del enfoque. Porque los gringos definen psicología como el estudio de la conducta.

Cuando dije eso me dieron náuseas pasajeras.

– Hay varias tesis diferentes acerca de la naturaleza u objeto de estudio de la psicología –continué–. Pero a mí entender, toda posición psicológica en el ámbito de la ciencia es, también y al mismo tiempo, necesariamente, una toma de postura implícita o explícita a favor o en contra de Freud.

Aquí se lee complicado. Créanme que fue más complicado decirlo. Estuve no sé cuántas semanas tratando de aprenderme mi tesis. No me la aprendí así de complicada por gil, sino porque sonaba más académica.

Se abrió la puerta. Y supe que mi búsqueda debía continuar. No era Yom Kipur. Era alguien diferente.

– ¿Eres el Santo Posmoderno?
– Eh, sí –respondí un poco anonadado porque supiera mi identidad virtual.
– Yo soy Jelly C. Jelly para los amigos. Pero, por favor, pasa.

Entré al departamento de Jelly. Me dijo que lo siguiera. En el momento, no supe si era hombre o mujer. Pero por sus caderas supuse que era mujer. Aunque bien podía ser otra cosa. Ante la duda lo traté como hombre.

Caminamos hacia un living. Jelly venía vestido de mezclilla con un gran bolsillo por detrás. Mientras lo seguía tenía que aguantarme las ganas de meter mi mano en ese bolsillo tan sugerente.

Jelly se sentó en un sillón y me quedé impresionado. Jelly tenía la capacidad de sentarse completamente, a diferencia de todo el mundo que cuando se sienta sólo se sienta con la parte de abajo. Es una cuestión difícil de explicar por aquí, pero si conocieran a Jelly lo entenderían.

Jelly se acomodó un poco dificultoso.

– ¿Te pasa algo? –le pregunté.

Sí, le pasaba algo. Pero nada del otro mundo. Sólo se había enterrado la punta de una reja cuando trataba de saltarla.

¿Para qué querría Jelly saltar una reja? ¿Será acaso que Jelly es una especie de Yom Kipur? Quizás Jelly se aparece por las noches en las ventanas de la gente y entra en sus habitaciones para hablar cosas extrañas. (Okay, suficiente. Demasiado fantasioso. Parece que esa semana no había visto nada de televisión. Eso explicaba mi superávit de creatividad).

Jelly se veía tan dulce y tan blandito que hubiese querido abrazarlo. O al menos usarlo como almohada. Mmm. Me imaginaba cómo mi cabeza se hundiría en su blandeza general.

Le pregunté si vivía solo. Y me dijo que no, que vivía con su pareja Jelly J. No quise preguntar si Jelly J. era hombre o mujer. O si era medio indefinido como el Jelly que tenía delante de los ojos. Quizás eran una pareja homosexual. A decir el lugar por donde vivían, quizás se trataba de una pareja medio-artística, medio-drogadicta, medio-sexual al más puro estilo Almodóvar. Pero antes de empezar a acordarme de esas imágenes medias traumáticas, preferí pensar en otra cosa.

Jelly comenzó a hablarme de muchas cosas y terminó hablándome de mujeres.

– ¿Puedo morderte un cachete? –lo interrumpí.

Y vino un silencio extraño. Miré con los ojos en otra dirección y puse una mueca extraña. Obviamente si me hubiera quedado serio, hubiera pasado por alguna clase de pervertido.

– Creo que es hora de irte, Santo Posmoderno.

Era segunda vez que me llamaba así. Y sí, tenía razón. Tenía que volver a mi casa, a dormir o algo por el estilo.

Caminé de regreso en las calles desiertas del centro. Pensaba en si habría metido la pata o no. Porque cuando le dije que me gustaba su departamento no hizo mayor comentarios. Y se despidió demasiado diplomáticamente.

Quizás la visita valió la pena. Pero aún no podía saberlo.

Entré a mi casa haciendo el menor ruido posible. La ventana de mi pieza estaba abierta y pensé que quizá Yom Kipur había venido en mi ausencia. Pero no. Yom Kipur no viene hace demasiado tiempo. Por eso es que estoy en su búsqueda.

No supe si cerrar la ventana o no. Mi pieza era un horno. Quizás Yom Kipur se fue a lugares menos cálidos. Quizás volvería el próximo invierno. No sé. Me acosté no más. Y puse mi cabeza sobre la almohada. Que era blanda, pero no tanto como Jelly.

Entonces decidí que mi visita sí había tenido sentido.

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Servicio de Utilidad Pública

In Diario de vida on 5 noviembre, 2005 por santoposmoderno

Melanie Klein decía que la noción de ausencia se obtenía con el tiempo y la experiencia. El niño pequeño no puede representarse la ausencia del pecho y de su madre. Para él la ausencia es vivida como una presencia amenazante. Una presencia persecutoria que genera angustia. Un malestar, dolor de estómago, náuseas.

En estos días se ha perdido un individuo. Su nombre: Santiago alias "Chago" Errázuriz. Y su ausencia parece que les está generando angustia a sus amigos y conocidos. Un buen pedido de ayuda tiene foco en el fotolog de la Berni, una amiga mía un tanto insolente. Ahí hay más información del caso.

La cosa es que se nos ha perdido este cabro y quieren encontrarlo. Parece que cuando se perdió pensó que no le importaría a nadie o algo así. Craso error. Ahora andan todos de cabeza buscando hasta por debajo de las piedras.

Debo decir que yo conocí a este individuo. En mis tiempos de Virtualia [Q.E.P.D.] lo conocí opinando en un foro. En realidad, él me conoció a mí. Un día me agregó a MSN y nos pusimos a conversar. Era un buen tipo, no me quejo. Pero después de unas semanas en que no hablamos, me borró de su lista definitivamente. Lo sé por ese truco que hay para ver quiénes te borraron y quiénes no.

La cuestión es que yo también lo borré y filo no más.

Como dice Hal Foster, en la última etapa de la posmodernidad hay un retorno de las subjetividades ignoradas. Los sujetos vuelven de formas híbridas o fundamentalmente «traumáticas» (para tomar el concepto de Freud). Este trauma consiste en un hecho puntual que sucedió en el pasado y que deviene trauma sólo en un futuro en el que es reinterpretado. Esto quiere decir que el trauma no se genera en el momento del hecho, sino en un futuro en que ese hecho es releído a la luz de los nuevos conocimientos. Es el proceso de retrosignificación o acción diferida (Nachträglichkeit).

Asimismo, Chago es una subjetividad que retorna de forma traumática. Todo este tiempo había pasado desapercibido en mi vida: ahora regresa y genera un impacto en mi propio blog. Este es el trauma que me ha generado.

Sus amigos tienen muchas fotos por si lo encuentras dando vueltas por la ciudad. La amiga insolente que les mencioné hace unos instantes me advirtió que Chago había tratado de quitarse la vida una vez inyectándose mercurio. Sabemos que una acción como esa no puede compararse con la clásica ingesta masiva de aspirinas o de pastillas para dormir. Así que al menos tenemos a un chico valiente perdido en la ciudad.

Hay afiches en muchos postes de Santiago. Apareció en la TV y hay una lista de sitios que publicaron sus fotos. Algunos de ellos son:

http://www.fotolog.net/berloku
http://www.fotolog.net/dongraftx
http://www.fotolog.net/e_underground
http://www.fotolog.net/hagamo_un_asao
http://www.fotolog.net/i_mixtape
http://www.fotolog.net/isannito
http://www.fotolog.net/jesu_gibbons
http://www.fotolog.net/masterjoey
http://www.fotolog.net/mishop
http://www.fotolog.net/muffin
http://www.fotolog.net/pensativa_
http://www.fotolog.net/pepsi
http://www.fotolog.net/pily
http://www.fotolog.net/sym
http://www.fotolog.net/velen
http://www.fotolog.net/xpankyx
http://www.fotolog.net/zacarina

Así que ya saben. Si encuentran a este cabro avisen a los números de teléfono. Y denle un tirón de orejas a menos que les cuente una buena historia. (Como que se lo raptaron los OVNI o algo así). Sus amigos y familiares estarán muy agradecidos.

Post scriptum. Hay un sitio oficial de la búsqueda. La dirección es http://www.buscandoachago.tk/

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